Instituto Yoga Kai Palermo Soho Buenos Aires
Director José Maureira


Yoga y la Mujer

Autora: Leticia Possemato

Profesorado de Yoga - Yoga Kai 2008

INTRODUCCIÓN

Desde sus orígenes, el Yoga ha sido transmitido por hombres y para hombres. Todos los textos de la tradición hinduista así como, más específicamente, los de la filosofía yoguica (incluidos los textos tántricos, donde podemos encontrar una consideración diferente de la mujer y en los que se describe para ésta, al menos, un rol diverso y otro tipo de valoración) se han destinado y dirigido siempre al “practicante” o sadhaka masculino. Por muchos siglos, la misma práctica estuvo prohibida a las mujeres y, todavía hoy en día, existen algunos Abrahams en la India donde está vetado el acceso a las mujeres. Sorprende, sin embargo, que en la actualidad y especialmente en occidente son cada vez más mujeres quienes practican.  Parece que el Yoga  haya comportado un cambio y una especie de reconversión de “géneros”. Teniendo en cuenta los condicionantes históricos y culturales en los que el Yoga se ha desarrollado, En este caso, el hecho paradójico demuestra que los condicionamientos fisiológicos inherentes a la mujer, facilitan el proceso a través del cual, una mujer emprende el camino espiritual y está más abierta a vivencias y sensaciones físicas, energéticas y sutiles. Algunas características anímicas femeninas, favorecen además, que la mujer integre, con mayor soltura, la dedicación al Yoga con la alocada vida cotidiana del día a día y adapte los ejercicios y posturas a sus límites y circunstancias.

El Yoga no es una disciplina que pueda sólo estudiarse o simplemente seguirse. Hay que experimentar y sentir, puesto que, mediante esta vivencia profunda se espiritualiza la práctica.

El yoga puede ser practicado por cualquier persona, antiguamente y por muchos siglos la práctica estuvo prohibida para las mujeres.  Hoy  el genero mujer  pierde su recato y dulzura, a la vez que adopta hábitos como beber alcohol o fumar. Modos de hablar y gestos varoniles. Las mujeres experimentan cada vez más que, pueden llegar a transformar su vida, su estado de ánimo, su sexualidad y sus relaciones de pareja, laborales y con la familia. La exigencia del mundo de hoy es que continúe sus actividades y olvide su naturaleza. La mujer es un ser delicado y especial que requiere ejercitar su cuerpo y calmar su mente. A pesar de que el yoga se ha vuelto muy popular en últimas fechas, pocas mujeres saben los grandes beneficios que puede traer a su salud. Con la práctica del yoga, la mujer contribuye a regular su sistema glandular, deja las fantasías de un cuerpo sano para conseguir la armonía y estabilidad emocional que le traen juventud, bienestar y una mejoría en su estado anímico.

Kundalini Yoga es para toda mujer, niñas, jóvenes y adultas, sin importar la edad o la flexibilidad. Su práctica permite que, poco a poco, los desajustes hormonales se vayan regulando, de manera que ese mal humor o ese sentimentalismo que aparece mes con mes, las alteraciones de la menopausia o de la pubertad, sean menos dramáticos y más llevaderos. En el campo de la sexualidad, puede superar la frigidez o la represión, pues le es más fácil aceptar y mover su cuerpo y explorarse viviendo el sexo de manera gozosa y responsable.
Para la mujer es fundamental relajarse, sólo de esta manera puede aflorar su delicada sensibilidad femenina. El yoga tiene respuestas concretas para mujeres de todas las edades y en todo tipo de condiciones: ayuda a prevenir el cáncer de mama, a mantener el peso ideal, a aminorar los pechos hinchados o los cólicos menstruales, a superar la depresión o el ánimo decaído, a descubrir su propósito de vida abriendo su intuición. También se puede practicar en el embarazo, contribuyendo a la conexión espiritual de la madre y el bebé y a un parto más confortable mediante el control de la respiración. Con los ejercicios, las respiraciones, las posturas y la meditación del yoga, su vida se llena de gracia y armonía y aprende a lidiar con sus propios ritmos de una manera fluida.

La práctica de yoga hace que las mujeres no estén tan preocupadas por su peso y apariencia física y tengan hábitos alimenticios más saludables.

El ciclo menstrual, con las consiguientes transformaciones hormonales, psicológicas y anímicas el climaterio y la menopausia, que le suponen inmensos cambios físicos y psíquicos y que acompañan el paso a una época de la vida en la que se comienza una valoración diferente de la maternidad (por ejemplo, coincide con la separación de los hijos) y de otros aspectos importantes de la edad y la existencia. El paso de la mujer por esta etapa no es fácil.

Por lo tanto, el cuerpo y las energías de la mujer, lógicamente, deben tratarse y regularse teniendo en cuenta otras consideraciones .No todas las posturas o los ejercicios que se proponen sirven, compensan o estimulan el proceso de desarrollo de la mujer. En cambio el Yoga facilita, como ninguna otra disciplina, una continua renovación mediante las técnicas e instrucciones adecuadas destinadas a enriquecer y favorecer la armonía, el respeto a sí misma, la actitud que proyecta energía y vida y la posibilidad de vivir la práctica del Yoga como una experiencia del cuerpo entero y desde su feminidad (cuerpo físico, cuerpo energético y cuerpo espiritual).
La disponibilidad a los cambios (al movimiento y transformación energéticos) es el punto de partida de cualquier camino interior o de crecimiento espiritual (o simplemente personal). La mujer está acostumbrada a ello y vive estos cambios constantemente. Así que, el Yoga debería facilitarle, no el acceso como tal (que ya es algo intrínseco), sino el trayecto, la armonización y la canalización de esas energías.

Otro dato esencial es el hecho de que las mujeres han participado siempre de manera muy cercana e importante en los momentos más trascendentes de la vida. Históricamente, la mujer ha ejercido profesiones y roles relacionados con el cuidado de enfermos, con el nacimiento, la asistencia social, la educación de los niños, la atención a los ancianos, el acompañamiento de los familiares moribundos, etc. Sin duda, esta situación, que le ha exigido durante décadas un comportamiento templado frente al dolor propio y ajeno y una gran fortaleza interior ante los duros momentos de la vida, favorecen, de forma muy especial y sutil, una mayor disponibilidad a buscar respuestas, a escuchar su interior, a trascender y a encontrar un sentido a la vida.

Resulta evidente que muchas de las características de lo femenino están en completa sintonía con una disciplina que, aunque comienza con el trabajo del cuerpo, lleva hacia el desarrollo de una atención permanente, de una profunda e intensa escucha y de una dimensión íntima y trascendental.

La energía de la mujer se mueve desde otros planos y circula en direcciones algo diferentes a los hombres. Las âsanas, los prânâyâmas, las meditaciones, la actitud y la predisposición de la mujer durante su sâdhana (práctica de yoga) tendrían que tomar en consideración esta forma “circular” y dúctil de la energía femenina.
No solo  hablando de sustituir posturas, sino de cómo construirlas, cómo vivenciarlas y sentirlas, cómo deshacerlas, como llenar e impregnar de feminidad el Sthira (la firmeza, el asentamiento y la estabilidad en una postura) y el Sukha (la sensación de comodidad y relajación dentro de una postura) (sutra 46 Patanjali). El Yoga debe poder ofrecer a la mujer la posibilidad de aceptar su cuerpo y sus cambios (en todos los sentidos) respetando sus ritmos y su movimiento energético.

 Las âsanas y el ciclo de la mujer

Es bueno que la mujer que participa en las clases de Yoga colectivas, y que, por lo tanto, no recibirá, normalmente, indicaciones específicas, tenga en cuenta algunas observaciones y tome conciencia del estado de su cuerpo, su energía, su ánimo etc.… con el fin de respetar y sentir el alcance que la práctica puede tener para ella según sus circunstancias.

Los cambios hormonales en el ser humano están condicionados y son influidos por las condiciones psíquicas y físicas de una persona. Una práctica serena y sencilla no tiene por que perjudicar a nadie en ningún momento. Si la mujer sabe respetar sus límites no será necesaria ninguna cautela especial.
La complejidad y la delicada interacción de todos los mecanismos que intervienen en el ciclo de la mujer, son suficientes para revelar las dificultades e interrogantes de sus procesos fisiológicos y emocionales.

Yoga y la mujer “periodo menstrual”

La Raíz de la palabra menstruación deriva del Sánscrito mati-ha significando ambos “Conocimiento” y “Medida”.La menstruación fue considerada en las culturas ancestrales como el gran Poder Interno y Sabiduría.
La Menstruación es un período en el cual la mujer en esos días debe reducir sus actividades y usar sus energías en hacer prácticas espirituales.

La Menstruación fue considerada como uno de los momentos más especiales de la mujer.  La Luna Llena coincide con el momento de la Ovulación de la Mujer y era un tiempo de fiesta, bailes y sexualidad .La Luna Llena era para los grupos humanos un recordatorio visual de dejar sus rutinas normales  y celebrar.  Muchas celebraciones en Luna Llena en tradiciones ancestrales son acerca del Amor, Sexo, Grandes Ideas, Expansión, etc.

La Ovulación debe verse como el tiempo de la Fertilidad en el cual la mujer de manera subconsciente envía mensajes de amor.  La palabra Menstruación, Mes y Luna están ellas relacionadas etimológicamente.  El ciclo mensual de la menstruación juega un importante papel en la formación de las sociedades.  El tiempo de un mes se convirtió dentro de la sociedad como el tiempo para estructurar las actividades.  Para las mujeres en su momento de menstruación es el momento justo que marca el tiempo de su descanso en las prácticas de Ashtanga.  Pattabhi Jois hace mención al tema diciendo que la sangre menstrual es “Sucia” y aunque esto suena como un término ofensivo, recientemente se descubrió que justo antes de la menstruación el hígado y los riñones eliminan toxinas que son eliminadas del cuerpo junto a la sangre menstrual.  Esta desintoxicación mensual que atraviesa la mujer permite proporcionar una explicación del porqué las mujeres tienden a vivir más tiempo que los hombres.  Si las mujeres realizan practicas regulares de Ashtanga la menstruación debería ser más eficiente (corta y fuerte con una duración máxima de 2 a 3 días).

Generalmente esto debería coincidir con la Luna Nueva ola Luna Llena y el ritmo diario de la práctica de âsanas entonces se interrumpen apenas unos días.  No obstante algunas mujeres les molesta esta interrupción y desean mantener su práctica usual, otras en cambio se sienten débiles o con dolorosos calambres por lo cual mantener la práctica les resulta dificultoso.  La práctica de Ashtanga puede ayudar a la mujer con los siguientes problemas:    Amenorrea (cuando el período menstrual se interrumpe por un período de tiempo).  Gesta Iyengar (hija de B.K.S. Iyengar) recomienda posiciones invertidas para incrementar el torrente sanguíneo y balancear el sistema endocrinológico, posiciones de curvas para el hígado y posiciones de torsiones para los órganos internos.  Aumentar el número de respiraciones durante estas posiciones en sus prácticas diarias la ayudará.    Calambres Menstruales: Posturas como “El Embrión” o “Badha Konasana” y respiraciones Ujjayi ayudan a este problema.

Síndrome Premenstrual: Puede ser a causa de un des balanceo hormonal de estar trabajando en forma no eficiente el Sistema Endocrinólogo, y tener el hígado inactivo ó no estar funcionando correctamente la Glándula Pituitaria y las Glándulas que producen adrenalina.  Para balancear el sistema endocrinológico las âsanas ayudan a producir estrógeno y progesterona en correctas cantidades.  Una dieta saludable y posturas que masajeen las glándulas liberarán los excesos de hormonas.  La Relajación final (“Savasana”) es importante porque ayuda al hipotálamo a regular más eficientemente las hormonas.

El ciclo menstrual femenino es un ciclo de la anatomía femenina que ningún hombre puede comprender plenamente. La primera experiencia de un período en una mujer joven, significa su madurez física del cuerpo, así que puede comenzar a procrear, y el último período de una mujer significa que ya no podrá tener hijos. Cada mujer se siente de diferente manera, antes, durante, y después de este periodo, debido a los cambios hormonales en su cuerpo.

Cambios de humor, calambres abdominales, fatiga, y la hinchazón son síntomas comunes e incómodos, que la mujer tiene que enfrentar. Afortunadamente, existen tratamientos como los medicamentos, calefacción y almohadillas que ayudan en ese momento, pero esas semanas son difíciles de soportar para una mujer. La practica de Yoga, sobre todo en la relajación y en las âsanas que implican la distensión del cuerpo y de la mente a través de la respiración, hace que el organismo produzca de modo natural verdaderas sustancias analgésicas que se sintetizan en el propio cerebro. En este periodo el cuerpo tiene peso no  solo porque es una realidad la retención de líquidos en los tejidos sino porque, además, la mente “pesa” y las condiciones emocionales se descompensan repercutiendo en el cuerpo en forma de cansancio, pesadez y falta de energía. El cuerpo se vuelve una masa pesada difícil de guiar y mover. Se produce una especie de bloqueo y descompensación energética. Así pues, el sentido común nos indica que durante algunos días es recomendable practicar posturas y ejercicios compensatorios y relajantes y dejar de lado una práctica que requiera una disposición energética que no se tiene. No es el momento de progresar o perfeccionar una posición. De una práctica de Yoga consciente y equilibrada tanto a nivel físico como mental, se puede salir sin ninguno de los síntomas con los que se ha entrado. Se experimenta un reequilibrio hormonal evidente e inmediato.

Yoga y la Mujer “Embarazada”

Algunas actitudes del yoga  pueden ayudar a las mujeres embarazadas que se ocupan de los síntomas del embarazo, asegurando una entrega más lisa y más fácil, y una recuperación más rápida después del parto. Las mujeres embarazadas deben prestar la atención para no estirar demasiado el cuerpo - los ligamentos alrededor de los empalmes llegan a ser flojos y suaves durante embarazo. El abdomen debe permanecer relajado siempre. Las actitudes que aplican la presión en el abdomen  no deben ser hechas durante las etapas anticipadas del embarazo. Cualquier clase de dolor o de náusea no se debe sentir durante y/o después de yoga. Si sucede esto, se debe parar la práctica. Sin embargo, el yoga se debe practicar muy cuidadosamente entre mujeres embarazadas, pues los ejercicios incorrectos traerán efecto negativo sobre mamás y bebés.
Se debe consultar a su doctor y encontrar a profesores muy experimentados del yoga. Con la dirección apropiada, se puede practicar. Las mujeres deben seguir unas mínimas precauciones a la hora de practicar Yoga .Sobre todo debido a los cambios hormonales que ellas sufren.

Las mujeres deben tener  en cuenta algunas recomendaciones para practicar sus posiciones.  El yoga permite que las mujeres embarazadas se adapten a estos  cambios  y a la sensación orgullosa y a un sentido del aprecio para sus cuerpos. Los ejercicios del yoga pueden aumentar flexibilidad, fuerza, la circulación y el balance.
Las mujeres deben seguir unas mínimas precauciones a la hora de practicar Yoga .Sobre todo debido a los cambios hormonales que ellas sufren.

La relajación profunda ayuda al cambio de sistema del nervio de comprensivo a la actividad parasimpática. La actividad parasimpática se asocia a los procesos restaurativos del cuerpo, que es necesitado por la mujer embarazada y el niño.

En cualquier caso, se hace evidente que la mujer debe escuchar su cuerpo. El Yoga enseña también a conocer las repercusiones de la propia práctica y a valorar si nuestra energía conecta con una posición o no. Hay pautas generales pero nunca “recetas” iguales para todas las mujeres. Lo más importante es que la postura (el âsana) esté siempre al servicio del cuerpo y no al contrario.

La gestación es un periodo en el cual la mujer sufre cambios físicos, hormonales y emotivos que en algunos casos se torna difícil del sobrellevar. Contar con un espacio de conexión interna puede ayudar mucho a llevar el embarazo y prepararse para el día del parto.

El Yoga es una milenaria disciplina oriental que busca unir la conciencia individual con la universal, existen muchos tipos de Yoga, cada uno adecuado para determinado objetivo y el Kundalini lo es para las mujeres embarazadas, siendo ideal practicarlo desde el inicio del embarazo al posparto y pudiendo hacerlo toda la vida.
Básicamente permite llevar una vida sana y relajada, ofrece preparación psico-emocional durante la gestación preparando a la mujer para el día del parto tanto a nivel físico como emocional. Así como a la conexión de la madre con su hijo durante el embarazo.

Yoga y la mujer “SPM (síndrome de pre-menopausia)

Junto a los cambios físicos que genera el ciclo, tales como un aumento de peso, aumento del apetito, retención de líquidos e inflamación generalizada, dolor en el abdomen, eczemas, vómitos etc.… se asiste a un cambio drástico de sus condiciones psíquicas. La disminución de la concentración, el aumento de la agresividad y el nerviosismo y otros síntomas que implican un estado más o menos acentuado de ansiedad e hipersensibilidad, son algunas consecuencias del ciclo, sobre todo en las fechas premenstruales.

Para la mujer es muy importante su preparación física y la salud de su organismo. Pero sin duda, su Sistema Nervioso es la base tanto de esta salud como de su estado psicológico. El Yoga es una potente herramienta para canalizar y contrarrestar los efectos del desequilibrio hormonal.

Simplemente se trata de respetar el propio estado. El ejercicio que propone el Yoga posibilita la transformación de las tensiones y el nerviosismo o, en algunos casos, la agresividad, sea por el propio movimiento y sus beneficios directos en el sistema muscular y circulatorio, sea porque el Yoga incorpora al ejercicio la respiración controlada y la conciencia. La relajación que se obtiene por medio de la respiración y el traslado de esta actitud de serenidad a la actividad de cada parte del cuerpo, ayuda a relacionarse con el dolor y los síntomas de descompensación fisiológica. El calor, el movimiento junto a la respiración serena ayudan a modular las tensiones, a recuperar la concentración y a reequilibrar el organismo. El ejercicio moderado, hace de la menopausia un periodo más fácil de llevar.

Los SPM comienzan alrededor de la segunda semana después del ciclo. Hay dos diferentes tipos de síntomas; el físicos y de comportamiento.

Algunos de los síntomas de comportamiento reportados son; depresión, ataques de ira, irritabilidad, ansiedad, confusión y aislamiento social.

Todos estos síntomas son debidos a los cambios hormonales del organismo. Si todos estos síntomas están demasiado fuertes pueden ser mantenidos con una actividad normal la mas similar a tener un desequilibrado ciclo menstrual.

El yoga y la meditación pueden ayudar en estas condiciones en tu cuerpo y tu mente, y otros desequilibrios hormonales, a tener mejor salud física y mental, así como una alimentación ligera y adecuada.
La mente también juega un papel muy importante en como se  sienten las mujeres. El yoga y la meditación  son una gran solución para escucharse y entonar el interior de nuestros cuerpos. Una de las cosas que se debe  aprender es a deshacerse de los pensamientos y emociones negativas. Se dice que un pensamiento positivo es más poderoso que uno negativo. Cada pensamiento esta enlazado a un sentimiento y cada sentimiento tienen una reacción emocional. Estas condiciones nos llevan a como nos sentimos.

Yoga y la Mujer  “Menopausia”

El yoga puede reducir los sofocos y los sudores nocturnos en las mujeres con menopausia y mejorar su función mental, según aseguran expertos de Swami Vivekananda Yoga Anusandhana Samsthana de Bangalore (India).
Las mujeres que realizaron yoga mostraron una reducción significativa de los sofocos y los problemas relacionados con el sueño, a diferencia de las otras mujeres mostraban mejoras en un test de atención y concentración, las mujeres que practicaron esta técnica tuvo mejores resultados.

Por todo ello, los expertos señalan que este estudio demuestra la superioridad del yoga en comparación con la actividad física en la mejora de las funciones cognitivas que puede atribuirse al énfasis y la corrección de la respiración, la sincronización con los movimientos, la relajación y el descanso mental.

Conclusiones

Entendidos en el tema afirman que el yoga pueden practicarlo todas las personas, sin límites de edad.
Lo ideal es comenzar a partir de los seis años y prolongar las prácticas, sin interrupciones, a lo largo de la vida. Sin embargo, por sus múltiples virtudes, parece una disciplina especialmente pensada para las personas mayores.
Si por algún motivo, no se pueden realizar todas las posturas cotidianamente, lo mejor es hacer algunas, aunque sólo se trate de los ejercicios de relajación, para no perder la costumbre.

Las principales ventajas son físicas y espirituales: ayuda a mejorar problemas de columna, alivia las contracturas, calma los nervios y el estrés, combate la artrosis, el prolapso, por medio de posturas invertidas que hacen que los órganos vuelvan a su lugar y elimina dolores intensos de cabeza y jaquecas, porque como la respiración es diafragmática, al exhalar se consigue aflojar todo el cuerpo.

También el yoga permite encontrarse con uno mismo, y esto se logra a través de la meditación.
A veces, se puede quedar en silencio, escuchando música suave y respirando profundamente con toda la capacidad pulmonar y no sólo con la tercera parte y este estado especial de quietud tranquiliza tanto el cuerpo como la mente.

El yoga busca la armonía entre el cuerpo, la mente y el espíritu y lo logra tanto a través de la realización de determinadas posturas, como a través de algunas prácticas de relajación.
De esta manera, se genera un control sobre el propio cuerpo que permite controlar el peso, seguir una dieta sin problemas y mantenerse joven por más tiempo. En las personas que padecen enfermedades cardíacas, la respiración profunda ayuda a evitar los ataques repentinos.

Por otra parte, los ejercicios del yoga ayudan a mantenerse en forma, atenuando las arrugas y conservando, a su vez, una figura esbelta y joven. Sea como sea, el yoga no sólo puede ser útil en mujeres  sino también en otras personas que sufren ansiedad o estrés. “las necesidades derivadas del ritmo actual de vida”. “un cambio de estilo de vida” ya que aumentaban la aceptación hacia uno mismo al “proporcionar paz, energía, tranquilidad, equilibrio y relajación”.

Bibliografía consultada

Libro: INDRA DEVI. (Primera dama del yoga, como es conocida en America) -Una mujer de tres siglos.
Libro: Hari Kaur Khalsa y Machelle  M. Seibet  -Yoga de la Mujer
Libro: Francoise Barbira Freddman –Yoga para embarazadas
Libro: Geeta S. Iyengar – Yoga para la mujer
 

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