Instituto Yoga Kai Palermo Soho Buenos Aires
Director José Maureira


YOGA Y TERAPIA CRANEOSACRAL

Profesorado de Yoga - Yoga Kai 2007

Autor:  ALBER SCIU   SWAMI ANAND NIRJAN
sanas999@hotmail.com

INTRODUCCION

Según el diccionario Larousse de lengua castellana, textualmente la salud (del latín salus) es “el estado del que no tiene ninguna enfermedad”. “Estado de gracia: la salud del alma”. En el enciclopédico Salvat es “el estado en que el ser orgánico ejerce normalmente todas sus funciones naturales”.
 El terapista CRÁNEO SACRAL (CS) reconoce la salud como un principio activo intrínseco a la vida, como una expresión natural e inteligente de reorganización continua, y la Terapia Cráneo Sacral (TCS) ayuda, da apoyo  y asiste  a dicha inteligencia corpórea  interna a desarrollar su función.
La TCS fue descubierta por osteópatas y desarrollada a partir de la osteopatía, especialidad de la medicina clásica.
En línea con el cuarto principio fundamental de la Osteopatía (osteo: hueso, patos: anomalía), (y a la que más correctamente se debería referir como  OSTEOLOGIA, logos:  estudio o conocimiento de los huesos), que enuncia que la homeostasis o autocuración es la capacidad que tiene el organismo de poder equilibrar sus constantes fisiológicas: tensión arterial, regulación térmica, secreción hormonal, equilibrio postural, defensa inmunitaria, etc; y poder autorrepararse.
El Dr. Andrew Still (1828-1917), médico y cirujano norteamericano, intuyó que en el propio cuerpo del enfermo se encontraban las bases de su sanación. Aplicando principios de anatomía y fisiología, cristalizó que las pautas para el buen funcionamiento de un órgano dependían de manera obligada de las relaciones armónicas que tal órgano posea con las estructuras que lo rodean, y viceversa. Significando que para que un órgano o articulación funcionen normalmente, no debe existir perturbación (o bloqueo) alguno que actúe sobre ellos. Define así, la osteopatía, como una especialidad terapéutica que estimula la capacidad de autosanación del cuerpo.
El Doctor William Garner Sutherland (1873-1954), osteópata norteamericano, y discípulo directo del Dr Still, al final de la década del 1890 observó que los huesos del cráneo poseen una movilidad cíclica, que además está presente en todo el cuerpo, y cuyos movimientos perceptibles por cualquier mano experta, y mesurable con instrumentos científicos sensibles, son una directa expresión de la salud física, mental y emotiva del sistema.
Fue posteriormente en la década del 1970 que el Doctor John Upledger observó el movimiento rítmico del Sistema CS durante una cirugía en la zona cervical. Pese a que ninguno de sus colegas ni textos médicos vigentes lo pudieron explicar, y uniendo sus conocimientos médicos a su sensibilidad táctil, profundizó las investigaciones y en 1982 salió el primer libro de Terapia CS, explicativo del funcionamiento del líquido cerebroespinal dentro de un sistema de membranas contenido en el cráneo y en el conducto de la médula espinal.
A través de la percepción y evaluación de  estos movimientos rítmicos en primer lugar, y con su intervención de la manera requerida, el terapista CS puede facilitar el cambio en las zonas de restricción, donde la fuerza vital tiene mayor dificultad en expresarse. Estas restricciones si no son corregidas pueden dar lugar a disturbios fisiológicos  y energéticos, y posteriormente a enfermedades.
El Sistema CS está constitui
do por las meninges y el líquido cefalorraquídeo que protegen cerebro y médula espinal. Se extiende desde los huesos del cráneo, cara y boca hasta el sacro y cóccis. Cualquier desequilibrio o restricción en el sistema puede causar problemas neurológicos sensoriales y motores, como dolor crónico, trastornos visuales, escoliosis, incoordinación motora, trastornos de aprendizaje, etc.
Considerando que la terminología de este tema es de suma complejidad para quien no posee conocimientos de  osteología cránica detallada, endocrinología, sistema nervioso central y periférico, red arterial y retorno venoso, por mencionar algunos, procedo a explicar de manera simple y coloquial como funciona el Sistema CS:
                                     Existen 6 huesos simples y 8 pares de huesos, o sea un total de 22, que conforman el cráneo y la cara. Están conectados entre sí por medio de suturas de diseños variados.  En medicina es sabido que la anatomía corresponde y gobierna la función (y primer principio de la osteopatía). Es decir, si un brazo eleva un peso de (supongamos) un kg, mil veces por día, durante un período prolongado, los músculos se desarrollarán (hipertrofia muscular) para ejercer dicha función. De la misma forma, cada conexión móvil entre los 22 huesos de la cabeza (suturas) tiene un diseño específico que corresponde al movimiento cíclico que hay entre ellos.  Estos movimientos interóseos son diminutos, cada uno inferior al espesor del canto de una hoja de papel de cuaderno, pero sumados son perceptibles al tacto del terapista experimentado.
                                    El Sistema Nervioso Central (SNC), está compuesto por los dos hemisferios cerebrales, el cerebelo, el tálamo e hipotálamo, los 4 ventrículos  cerebrales, el bulbo raquídeo y la médula oblonga alojados dentro de la cavidad craneana y por la médula espinal que corre al interno del canal espinal de la columna vertebral. Esta revestido en su totalidad por 3 membranas llamadas meninges, que en el cráneo forman la hoz del cerebro y la tienda (o tentorium) del cerebelo. Entre 2 de ellas (la aracnoides y la piamadre) hay un espacio (subaracnóideo) que contiene el Líquido Encéfalo Raquídeo (LER), que protege el Sistema Nervioso Central, aporta nutrientes, mensajes quimicos-hormonales, evacúa toxinas.
                                   O sea que el SNC está rodeado de líquido, con un volumen constante, de 100 a 150 mililitros, en movimiento, lo que conforma un sistema hidráulico semicerrado (se renueva cada 6 o 7 horas, y es producido principalmente en el plexo coróideo del tercer ventrículo cerebral y reabsorbido en el villus aracnóideo ubicado en la sutura sagital).
       El tercer principio de la osteopatía enuncia que toda la anatomía está prevista en función del movimiento. Todas las estructuras anatómicas, densas, blandas o fluídas; se hallan en movimiento coordinado en relación las unas con las otras. Esto implica que si alguna de estas estructuras pierde la capacidad de moverse libremente porque existe una restricción o bloqueo que se lo impide, verá alteradas sus funciones en mayor o menos grado.

                                   Integrando lo anteriormente expuesto, visualicen los huesos del cráneo que se mueven sinergicamente aumentando la capacidad (volumen) dentro del mismo, y aspirando el LER. El cráneo continúa expandiéndose hasta que receptores de presión  le indican que ha llegado a su máximo, entonces comienza a “desinflarse” expulsando el LER fuera de la cavidad craneana, a lo largo del canal de la columna vertebral hasta la cisterna sacra, que a su vez se expande como un “globito de agua“, para recibir el ingreso de todo este líquido que le llega, aquí también hay receptores que le indican su expansión máxima y que es tiempo de empezar a vaciarse al mismo tiempo que el cráneo se expande y como un fuelle aspira el líquido nuevamente hacia la cavidad craneana. El desplazamiento del LER desde la cavidad craneana hasta la cisterna sacra y su regreso a la cavidad craneana forma un ciclo completo, que requiere de 6 a 10 segundos, o sea que hay de 10 a 6 ciclos por minuto: ésta frecuencia establece el RITMO CRANEOSACRAL (RCS).
                                   Cada individuo tiene su ritmo propio, que cambia durante nuestros distintos estados: de reposo,  de sueño, de actividad, de estrés, de lucha, de miedo, de peligro, de huida, de excitación, etc. Incluso se detiene, se reorganiza brevemente y arranca de nuevo con nuevas cualidades autocorregidas.
                                   Nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida. Es el pulso del sistema nervioso, con cualidades propias de frecuencia o ritmo, amplitud  y  fuerza. Es muy difícil de percibir, aún después de meses de entrenamiento y se ubica “mas profundo” de los ritmos respiratorio y cardíaco, que en cierta medida lo ocultan.
                                   En los textos se especifica que el RCS se inicia en el feto, dentro del vientre materno, reactivado con el nacimiento por vía natural del individuo, cuando a su paso por el canal vaginal, cabeza por delante, los dos huesos parietales (que conforman el techo de la cabeza, unidos por la sutura sagital en forma de dedos entrelazados, correspondiente al chakra de la corona) son comprimidos por la estrechez de las paredes del canal vaginal, y descomprimidos sucesivamente al aparecer la cabeza fuera de la vagina........ y nos acompaña hasta el momento de la muerte.
                       Esa compresión y descompresión le da  la orden al sistema craneosacral (y por medio de éste a los sistemas nervioso y endócrino) de que es hora de activarse, de iniciar la vida extrauterina. Es de señalar que las personas nacidas por vía cesárea experimentan ciertas dificultades específicas por carecer de ese primer masaje-mensaje vaginal primordial, que superan por mecanismos de autorregulación poco conocidos hasta el presente, y que pertenecen aún al campo del estudio y  del descubrimiento.
                                    En síntesis, y para facilitar la comprensión, se puede visualizar el ritmo craneo-sacral como una “olita” que viaja al interno de la columna vertebral del cráneo al sacro y del sacro al cráneo, con una amplitud, fuerza y frecuencia mesurables y corregibles por el terapista, por palpación y manipulación en distintas partes del cuerpo y la cabeza.
                         Aún más, la “olita puede estar dificultada en su trayectoria por bloqueos a lo largo de la columna vertebral, y de acuerdo al segmento donde  estos se verifiquen, estarán comprometidos los órganos y glándulas endócrinas que corresponden a dichas regiones anatómicas y energéticas.
       Para la osteopatía el movimiento es vida y sinónimo de salud. De ésta manera, la lesión osteopática se define como la pérdida total o parcial de movimiento entre dos estructuras relacionadas.
       Para que aparezca una lesión osteopática no es necesario que un hueso se fracture, una articulación se disloque, un músculo se desgarre, etc. El umbral de la lesión osteopática se encuentra por debajo del límite de ruptura de los tejidos, y las alteraciones (pérdida de movimiento) que se producen, se califican como funcionales, de desequilibrio, desarmonía o disfunción. Solo es necesario que exista una desalineación en los ejes de posición y movimiento de las estructuras relacionadas, para que se instale una lesión de carácter osteopático.
                                   En éste sentido, cualquier parte del cuerpo que presente una restricción, indica que en ese lugar hay menor aporte sanguíneo (quinto principio de la osteopatía), menor drenaje linfático (uno de los principales puntos de focalisación de las asanas del yoga) y menor vitalidad, consecuentemente propenso a desarrollar algún tipo de trastorno en el presente o en el futuro.
                                   Por ejemplo, una zona vulnerable: entre la última vértebra  lumbar que es más móvil y la primera sacra que es más fija por estar el sacro fuertemente ligado al hueso ilíaco (por medio de los ligamentos sacroilíacos), puede presentar lesiones, inflamación, dolor, restricción de la mobilidad (lesión producida, por ejemplo, al levantar una maceta sin flexionar debidamente las piernas). Entre éstas 2 vértebras (L5-S1) salen nervios que conforman el plexo hipogástrico que inerva en el hombre el colon descendente, sigmoideo, recto, vejiga urinaria, próstata y genitales. El terapista, que palpando desde el cráneo siente un retardo en el paso de la olita a nivel 5ta lumbar-1era sacra puede fundamentadamente sospechar de una disfunción en el  movimiento ascendente de la energía sutil en 1ero, 2do y 3er chakras  y los relativos órganos y glándulas que influencian. En el plano espiritual  corresponden a energía, fe y conocimiento. También seguridad; sexualidad, familia e inmortalidad; autoridad, renombre y fama.  Por lo tanto el terapista cráneosacral estará atento a los cambios somatoemocionales y energéticos que se hayan producido en su paciente, según su diagnóstico del estado del ritmo craneosacral.

DESARROLLO

Las posturas de yoga tienen como foco principal la columna vertebral en el plano físico y la kundalini en el plano sutil. Al interno de la columna vertebral, por el canal espinal, corre la medula espinal envuelta por las 3 meninges y el LER (la olita, la ola o el tsunami según su vitalidad). Y por el medio (y a lo largo) de la sustancia gris de la medula espinal, pasa el canal del epidídimo,  por donde circula el nadi del equilibrio o sushumna. El estado de salud física y energética de cada individuo dependen por consiguiente, de la condición en que ésta (la columna vertebral) se encuentre.
Las asanas de flexión adelante, atrás , lateral y de  torsión de la columna ayudan al Sistema CráneoSacral (SCS) en su normal funcionamiento, sobretodo si destraban segmentos (vértebras), “pegadas” por falta de movilidad adecuada.

El ritmo craneosacral por medio del LER  y las tres meninges recorre de por vida el canal de la Kundalini. Cada vez (cada 6 a 10 segundos) que llega el LER a la cisterna sacra, el hueso sacro  se mueve palpablemente en extensión y flexión, arrastrando el coccígeo fusionado a él y a los músculos del suelo pélvico que en éste último se originan e insertan. La amplitud del ritmo craneosacral y el tono muscular de dichos músculos  están intimamente relacionados. Contracción prolongada, bloqueo o tensión en los músculos del suelo pélvico tenderán a inmobilizar el coxis, por ende el sacro al que está fusionado, y así  limitaran la fuerza y amplitud del ritmo cráneosacral.
El hueso coxígeo (o coxis) está formado por 5 vértebras fusionadas entre sí. En el extremo del mismo se encuentra la ubicación anatómica del 2do chakra, y en él (en el hueso) se inserta el músculo isquiococcígeo. Este músculo se contrae intencionadamente en la práctica de vajroli mudra en los hombres y sahajoli mudra en las mujeres, que tiene gran influencia sobre el nadi vayra que provee de energía vital a los órganos sexuales y muy importante para la sublimación de la energía sexual.
 Los individuos con un SCS sano y normal, tienen un primer y segundo chacras sintonizados, vitales y equilibrados. Los ritmos CS acelerados, denotan hiperactividad, estrés, y si son sostenidos por períodos prolongados, tenderán a agotar la fuente de poder y a originar disfunciones sexuales y de eliminación de toxinas.
El SCS es nadi sushumna por exelencia, y en ellos  esta en juego no solo la vitalidad y el equilibrio, sino también la longevidad del individuo. Un ritmo CS sano y pujante corresponderá a un meridiano energético sushumna fluído y equilibrado.

En este punto del desarrollo de la presente monografía, ahora que se han familiarizado con la manera en que funciona el ritmo CS y por cual motivo es relevante para la nuestra salud física y energética, procedo a introducir un concepto explicativo adicional:

En la intersección anatómica del axis anteroposterior entre el entrecejo y la cresta nucal y el axis lateral entre las 2 sienes, exactamente en el centro de la cabeza y en la base de la caja craneana, se encuentra el hueso ESFENOIDES, que tiene la forma de una mariposa, con sus alas anteriores palpables en las sienes, inmediatamente por debajo de la piel, y muy sensible al tacto.
 Es el director de orquesta de todo el sistema CS.  Unido al hueso occipital por medio de una articulación especializada denominada SINCONDROSIS, que es una especie de pequeña lengüeta cartilaginosa flexible (recordar que la anatomía sigue a la función). Entre los dos tienen un movimiento de extensión y flexión (o expansión), responsable de la disminución o el aumento del volumen de la caja cránica. Las tres meninges y el LER, a través del sistema de fascias o aponeurosis, son los responsables de la propagación de éste movimiento a través de todo el organismo.
Imaginen el esfenoides como un hermoso barco que navega: cuando se hunde la proa en el mar (alas anteriores, palpables en las sienes), se levanta la popa (las alas posteriores, no palpables), y viceversa. Estando en el centro de la cabeza, su movimiento determina el movimiento de todos los demás huesos del cráneo, como la ruedita central del engranaje de un reloj de cuerda. Los dientes de la ruedita central que engrana con los dientes de las otras rueditas anexas, a las que le impone su fuerza y ritmo, son las suturas interóseas. Tienen correspondencia perfecta, como en un sistema de llave y cerradura, y formas distintas según el movimiento específico entre los huesos aledaños. Como anunciado en la introducción, el Doctor William Sutherland en la década del año 1900, observó las suturas y de acuerdo a su morfología dedujo su movimiento.
Para quien todavía tiene dificultad en entender lo que es una sutura: en la próxima ocasión que vean una calavera o un cráneo (en una ilustración, exposición anatómica, en una película del lejano oeste o de  terror, o aún una calavera de caballo, de vaca, perro, etc), son esas líneas que se ven como garabatos en el hueso, la mas notoria siendo la sutura sagital que divide el cráneo en dos mitades, entre los huesos parietales (que son comprimidos en el momento del nacimiento, como ya ha sido explicado).
Sentada cual reina que es, sobre el centro de tan fenomenal embarcación-mariposa (hueso esfenoides), cabalga imperiosa la heroína de nuestra historia, la “madre” de todas las glándulas, la hipófisis o glándula pituitaria, correspondiente al ajna chakra (tercer ojo, 6to chakra o chakra del entrecejo), centro energético del conocimiento, la intuición y la comprensión espiritual.
En la evolución de las distintas especies podemos observar que a medida que los organismos se van haciendo más complejos, para poder subsistir necesitan de una gran integración y regulación de sus distintos procesos y sistemas. Este papel de integración y regulación lo desempeñan el sistema nervioso y el sistema endócrino (ambos del dominio del Sistema y de la Terapia CS).
Cada chakra tiene su glándula endócrina en correspondencia, y sus órganos de influencia.
El 6to chakra tiene como órgano de secreción endócrina a la hipófisis, que a su vez regula no solo el área del 6to chakra, sino que regula las otras glándulas de secreción interna y por medio de ellas todo el organismo, así como el 6to chakra regula todos los chakras inferiores.
La hipófisis, también llamada glándula pituitaria es una sirena anatómica, mitad nerviosa (lóbulo posterior) y mitad glandular (lóbulo anterior), unidos por el lóbulo intermedio. En la primera mitad recibe la información sobre las diversas concentraciones hormonales y mensajes bioquímicos en sangre; y los impulsos nerviosos y emocionales del cuerpo de la mente: el cerebro, por intermedio del hipotálamo.  Respondiendo a éstos estímulos, por medio de los tres lóbulos, secreta las hormonas necesarias para regular todo el organismo.
El lóbulo anterior secreta:
   La somatotrofina, hormona anabólica que estimula el crecimiento del organismo, por medio de su acción en el metabolismo de las proteínas, hidratos de carbono (es hiperglucemiante: estimula la gluconeogénesis y la absorción intestinal de glucosa. El aumento de su secreción lleva a estados diabéticos de extrema gravedad), y grasas. En el metabolismo hidroeléctrolítico, retiene agua, calcio (Ca), fósforo (P), potasio (K) y nitrógeno (N).
Las tres gonadotrofinas que regulan el ciclo menstrual, el libido y protectoras del embarazo, estimuladoras de la secreción láctea (prolactina), de la espermatogénesis y secreción de andrógenos. Estimulan la secreción y trofismo de las vesículas seminales y la próstata.
La Tirotrofina u hormona estimulante de la glándula tiroides que a su vez regula todo el metabolismo del organismo.
La adrenocorticotrofina, u hormona estimulante de las glándulas suprarrenales, que a su vez regulan el equilibrio hidrosalino, de minerales en sangre.
La porción nerviosa de la hipófisis (el lóbulo posterior) secreta hormonas que bajan desde el hipotálamo: la pitresina y la ocitocina, que actúan sobre el riñón permitiendo la reabsorción de agua, en la eyección de la leche por la glándula mamaria, aumentando la presión arterial por vasoconstricción, produciendo el aumento de la frecuencia respiratoria, estimulando el músculo liso, provocando la contracción uterina en el momento del parto, aumentando el nivel de glucosa en sangre, etc.
 La hipófisis se encuentra alojada en la silla turca del esfenoides, una pequeña concavidad en el hueso amoldada a su cuerpo, recubierta por una formación de las meninges llamada diafragma hipofisiario, a través del cual pasa el tallo hipofisiario que une la glándula con el hipotálamo, responsable de nuestros mecanismos de supervivencia. Como expresado en la introducción, dichas meninges conforman el modelo hidrostático del sistema CS.
Por ejemplo: llegamos a un lugar desconocido y nos ataca sorpresivamente un perro (helas atado). Ante la amenaza inminente, las señales llegan al sistema nervioso central (por vía ocular, auditiva, etc). El hipotálamo responde (a través del haz Hipotálamo-hipofisiario) en segundos nos aumenta la frecuencia cardíaca, nos sube la presión sanguínea y hasta nos invade una ola de calor: es la hipófisis que mandó señales hormonales a las glándulas suprarrenales para que secreten adrenalina, al páncreas su insulina, cesen las funciones digestivas, todo listo para la pelea o la huida. El sistema CS, el sistema nervioso central, la kundalini y sus centros energéticos y hormonales, el metabolismo y todo el organismo se suman y complementan en la función prioritaria: la supervivencia.
Otro factor a considerar en este caso es la emoción (e: energía, moción: en movimiento, por ende emoción: energía en movimiento), en nuestro ejemplo el miedo, que provoca taquicardia, respiración rápida, jadeante, superficial. Practicando  swara yoga, la ciencia de la respiración, especificamente nadi shodhan pranayama, en el entrecejo el individuo reequilibra el proceso.
Con éste burdo ejemplo del ladrido sorpresivo  y próximo de un perro se puede apreciar , como en el 6to chacra se encuentran los mecanismos nerviosos (sistema nervioso central e hipotálamo), craneosacrales, hormonales, energéticos y emocionales al origen de la percepción y la respuesta al estrés (la amenaza de nuestro caso) y la capacidad de reequilibrarlos por medio del Nadi Sodhana Pranayama, Brahmari Pranayama, visualización positiva y Sankalpa del Yoga Nidra y Meditación.

El rey del Sistema CS, el esfenoides y su reina, la hipófisis tienen su “oficina” en la convergencia de los nadis, ida, píngala y shushuma: Ajna chacra.
Concomitantemente en el hipotálamo, ajna chakra, (también llamado cerebro primitivo, o cerebro reptiliano, pues ya lo poseían los dinosaurios hace millones de años, y es común al hombre y a la lagartija, pasando por todos los mamíferos) se entrecruzan impulsos nerviosos de los dos hemisferios cerebrales: el derecho que rige la parte izquierda del cuerpo humano, sensitivo, intuitivo, femenino, ying y el izquierdo que rige la parte derecha del cuerpo humano, racional, de fuerza, masculino, yang.
Además, pegado a la hipófisis por delante (anterior) se encuentra el quiasma óptico, donde también de entrecruzan los haces aferentes (hacia el cerebro) de los nervios ópticos (uno de cada ojo).

En ésta segunda parte del desarrollo, procedo a explicar algunas de las herramientas que posee el terapista CS, para conocer el estado de su paciente: salud, estrés, si se encuentra acelerado, deprimido, bloqueado, etc.
La técnica por excelencia (si bien hay muchas más) para evaluar las cualidades del SCS es con el paciente sobre una mesa o camilla  lo suficientemente larga y ancha para que se relaje en perfecto shavasana, bien alineada la columna, los pies abiertos, manos supinas.
 El terapista sentado en un taburete de pianista, regula al milímetro la altura del mismo, para que sus antebrazos y muñecas apoyen a los costados de la cabeza del paciente. Sin respaldo, adopta la posición sentada perfecta, ya que deberá mantenerla inmóvil por aproximadamente 15 minutos. La cabeza erguida para no respirar (apana) sobre el paciente, la columna estirada y sin apoyo, cadera levemente flexionada hacia delante, pies hacia atrás con las plantas hacia arriba, (visualicen la postura yóguica de diamante sentado, sobre un taburete).  Se conecta a las sienes (alas anteriores del esfenoides) con el dedo del equilibrio, el pulgar del respectivo lado. Con el otro dedo del equilibrio, el medio o mayor se conecta con el occipital. Sigue los movimientos de flexión y extensión entre estos 2 huesos que marcan el ritmo CS, con una presión leve, menor al peso de una moneda argentina de 25 centavos.
 Luz tenue, ropa holgada, sin ruidos, sin interferencias externas. Ojos cerrados. En estado meditativo, de alerta relajada,  el terapista  presencia, testimonia y acompaña los movimientos del esfenoides-embarcación-mariposa, asiento de la hipófisis.
 Luego de “fundirse” con el ritmo del paciente por varios ciclos, evalúa si hay lesiones de hiperextensión, hiperflexión, laterales o torsiones, de frecuencia, o si hay un segmento por donde no circula fácilmente la “olita”(un bloqueo), efectúa las correcciones necesarias (sería demasiado extenso explicar detalladamente como).
En principio, el contacto leve y preciso del terapeuta induce el potencial hidráulico inherente del Sistema CS a mejorar su medio interno y su propia habilidad de autocorrección.
 Si no encuentra anomalías acompaña el ritmo promoviendo la “gimnasia” del sistema, un poquito mas de amplitud, de fuerza, también llamado en jergo “el masaje cerebral” o si me es consentido establecer un paralelismo, el asana craneosacral.
Un eventual observador vería 2 personas ralajadas, inmóviles, pacíficas y armoniosas en estado meditativo.( Una sentada, la otra acostada). Para el terapista ciertamente lo es (una meditación).
 El paciente entra en: alfa (tipo de ondas que representan la actividad cerebral lenta), estado de relajación conciente, conciencia yóguica o sueño lúcido, con los ojos cerrados dando señales de movimiento ocular rápido (REM),  fase del sueño visual, donde la corteza prefrontal lateral del cerebro, que participa en el razonamiento lógico y la memoria funcional, se vuelve mas inactivo. Mientras que otras áreas del cerebro como los centros visual y emocional se vuelven más activos.
Integrando lo expuesto en el párrafo anterior, (y el yoga con la terapia CS), en futuras sesiones le presentaré al paciente la opción de enunciar su sankalpa, propósito positivo e intensión de sanación, y de visualizarlo, ya que el terapista CS, facilita la sanación, aporta las herramientas y un punto de apoyo necesario para que ésta tenga lugar, pero en definitiva es solo el paciente (su organismo) el que debe desearlo y lograrlo. Suyo es el mérito y suyo el beneficio.
Durante la sesión, el paciente pasa de un estado de hiperactividad cerebral (sobretodo si es la primera vez), de ansiedad, un poco de desconfianza (pone su cabeza en las manos de un semidesconocido), y de curiosidad  (del “que me están haciendo”), a un estado alfa y finalmente se duerme, con sueño yóguico, (o hasta en ocasiones en sueño profundo). Se despierta tan pacíficamente que pasan instantes antes de que se pueda integrar a la actividad cotidiana, similarmente a cuanto nos sucede después del yoga nidra, al finalizar la práctica de hatha yoga.
La duración de la sesión es entre hora y hora y media. Una serie de sesiones es recomendada.
La Terapia CS reestablece la libertad de movimiento del SCS y apoya sus habilidades de autocuración.
Equilibra el sistema nervioso autónomo, revitaliza los órganos, fortalece el sistema inmunitario y el sistema endócrino (en amplia coincidencia con la practica de yoga).
 Balancea los hemisferios cerebrales derecho e izquierdo. Relaja el cuerpo y la mente. Otorga una conciencia profunda del cuerpo y de uno mismo. Se experimenta durante la sesión, como un viaje al interno de sí mismo.
Es (COMO EL YOGA) medicación antiestrés. Mejora los sentidos. Baja la fiebre, apoya trabajos de parto. Es efectivo en el tratamiento de niños hiperactivos y con discapacidades de aprendizaje. Trabaja con el inconciente, heridas emocionales, bloqueos energéticos por trauma, accidentes, postcirugía y vidas pasadas. Insomnio y disturbios del sueño. Problemas oculares. Trauma de nacimiento.
 

El líqido encefaloraquídeo (o fluído cerebroespinal) ha sido analizado detalladamente por el método científico en áreas de la medicina clásica  donde es considerado una de las sustancias más puras de nuestro cuerpo, su extracción para análisis, en mínimas cantidades se realiza por punción epidural.
 En el área de la resonancia, vibra al más alto nivel, y se considera que actúa como conductor de ultrasonido y energías luminosas, actuando así de antena a la energía vital universal. Es producido y reabsorbido, por el organismo.  Si bien no figura en los textos, pues no hay datos comprobados a través del método científico, se puede llegar a presumir que es conductor de las energías sutiles a lo largo de la kundalini y que no en vano la posición del tubo dural  (las tres meninges, el LER, la médula espinal, el canal del epidídimo, y el nadi del equilibrio shushumna) y la kundalini, a grosso modo coinciden.

 Segunda Técnica: Stillpoint.
 El Sistema CS  cuando lo considera necesario entra en STILLPOINT (punto de silencio, de calma, de inmovilidad, o en jergo automobilístico “punto muerto”, muy ilustrativo, pues el motor sigue en marcha pero no hay movimiento) y cesa  la producción de LER (LIQ. ENCÉFALO RAQUÍDEO) o es significativamente reducida, mientras el organismo toma la oportunidad para autocurarse.
Su producción (en los 4 ventrículos cerebrales por el plexo coroides) y reabsorción (en el villae arachnoideo de la sutura sagital) crea un sistema de flujo y reflujo necesarios para los movimientos del esfenoides  y demás huesos craneanos.
Meditación y stillpoints están profundamente interconectados. En meditación los stillpoints ocurren espontáneamente.
 El terapista puede, y de hecho durante la sesión induce el stillpoint, para que el sistema se “apague”, se autorregule, y cuando se encienda nuevamente mejore su cualidad, arranque con mas eficiencia.  Como paralelismo se podría decir que el Chip ha sido corregido y autorreprogramado. La inducción está contraindicada en casos de fractura de cráneo, hemorragias intracraneanas y aneurismas. El terapista experimentado puede autoinducirse.

Para finalizar, describo brevemente la tercera técnica:
          Liberación de  las restricciones transversales del cuerpo humano:
                         El segundo principio de la osteopatía se refiere a la unidad o globalidad del cuerpo humano. Este se encuentra interconectado por una red de membranas denominadas FASCIAS (o aponeurosis).
                                   Formadas por tejido conectivo, constituyen una continuidad ininterrumpida que va de la cabeza a los pies, pero también del exterior al interior (desde la piel al esqueleto). Presente en todos los niveles del cuerpo humano, ésta continuidad de fascias, las convierte en una única fascia, o unidad funcional.
                                  Una especie de envoltorio o bolso, con múltiples subdivisiones o bolsillos que envuelven cada articulación, músculo, órgano, glándula, nervio, vaso sanguíneo, etc, y que además modela, trasmite flujos de información y equilibra tensiones.
                                  Cualquier perturbación funcional o mecánica que ocurra en un punto del organismo se transmite al resto del cuerpo (continuidad de la fascia), obligando a éste a producir compensaciones (funcionales o mecánicas) que en última instancia se transforman en nuevas perturbaciones, alterando silenciosa o dolorosamente la salud del individuo.
                       Siendo los planos de aponeurosis o fascias predominantemente longitudinales  con movimientos de deslizamiento, estos pueden estar bloqueados  en dicha dirección por restricciones transversales; a saber:
                       1) Entre el occipital y el atlas, (entre el 5to y 6to chakras), corresponde por ejemplo a la dificultad verbal de expresar el conocimiento, la intuición. Las posturas de la vela, y arado 1 2 y 3, ayudan la terapia CS, en disolver esta restricción.
                       2) En el hueso hyoideo, parte anterior del cuello y puente óseo entre la cabeza y el pecho, correspondiente en el plano emocional a un desequilibrio de expresión verbal (5to chacra),
                       3)En la ensenada toráxica, donde en el tórax desemboca el cuello, que contiene: la tráquea del aparato respiratorio, el esófago del aparato digestivo, el retorno venoso y ganglios linfáticos provenientes de la irrigación sanguínea de la cabeza, las vértebras cervicales, tubo dural y todo su contenido. Es una zona muy congestionada anatómicamente. El cuello es similar a un río que desemboca en el mar, el tórax, de ahí el nombre de ensenada. Esta restricción corresponde a la comunicación entre 4to y 5to chakras, o sea los sentimientos y la expresión de los mismos.
                      4)En el diafragma respiratorio, verdadera barrera anatómica (entre 3ero y 4to chakras, y entre cavidad abdominal y toráxica), es la conexión entre los chakras inferiores y los superiores. La capacidad de asimilación e integración de nuestras experiencias positivas y nuestros sentimientos, y la capacidad de eliminar nuestras experiencias negativas.
                      5)En el diafragma pélvico o suelo pélvico (moolhadara chacra), nuestro centro de poder, voluntad y fuerza.
 Dichas restricciones el terapista libera con maniobras localizadas de “enganche “ con la yema de los dedos sobre la piel del paciente en la zona del bloqueo y movilización de la fascia. Con ligera tracción en la dirección apropiada por un largo intervalo, donde se percibe que van cediendo primero las tensiones superficiales, pasando gradualmente, a medida que se enganchan, los niveles más profundos, hasta el desbloqueo total de la restricción.
La fascia recubre todos los músculos y les da la capacidad de deslizarse sobre y alrededor de músculos adyacentes y no solo los lubrica sino que les aporta nutrientes y provee la estructura para sus abundantes inervaciones.
” Por su fracaso en cumplir su función, nos encogemos, hinchamos y morimos” textualmente tomado de la definición de fascia hecha por uno de los pioneros de la Terapia CS, el Doctor A Still.
Para visualizar lo que es el sistema de fascias, imagínense una media de seda femenina, que recubre el cuerpo de la cabeza a los pies. Cuando tiramos de la  media a la altura de la cadera, o del muslo, hacia arriba, es probable que el tirón se sienta  en la pantorrilla y si movemos un poco el tobillo, llegará hasta la punta del pié. De hecho cuando las mujeres se ponen medias de seda efectúan maniobras similares a esta. Pues, realmente existe, esta “media de seda”, que no solo nos cubre subcutáneamente, sino también en el interior del cuerpo separando sus elementos anatómicos. Músculos entre ellos, o entre sus distintos haces musculares, órganos y cavidades entre ellas, recubre ligamentos, tendones y hasta las meninges de las cuales ya se ha escrito en párrafos anteriores.
 De ésta manera el terapista también tiene acceso a zonas internas del cuerpo, por medio del sistema de fascias, “tirando” o traccionando de ellas en lugares específicos.
 La tracción debe ser leve, constante, por período prolongado y en la dirección correcta, y de ésta forma, primero cede (se relaja) la fascia inmediatamente próxima, que a su vez tracciona, la inmediatamente adyacente a ella y más profunda, ésta a su vez lo hace sobre una tercera capa aún más profunda, y así con persistencia y conocimientos anatómicos el terapista tiene acceso a los niveles más difíciles y menos accesibles del cuerpo humano por mediación del sistema de fascias.
La técnica de terapia craneosacral de disolución de las restricciones transversales del cuerpo humano, por medio de tracción sobre el sistema de fascias es importante desde el enfoque yóguico, pues remueve obstáculos en el fluir de las energías sutiles de los nadis y la kundalini, armoniza la conexión de los chakras entre sí y libera al paciente de bloqueos emocionales con localización somática.

CONCLUSION

              Las asanas invertidas complementan positivamente el SCS, por su aporte de sangre oxigenada a la cabeza y los elementos del sistema nervioso que contiene, como sirsasana combinada con sarvangasana para despegar en lo posible los cóndilos del occipital, del atlas y éste del axis. Tambien halasana, que crea espacio entre las vertebras cervicales.
 Ya que el hueso occipital, junto con el rey esfenoides son el centro del mecanismo que marca el ritmo CS, el primero debe estar móbil, “apoyado” sobre el atlas (la arandela) y a través de ella pivotando sobre el axis, y no  encolado a ellas.
Las asanas de torsión con palanca, como  por ejemplo torsión sentados dan la oportunidad a las vértebras de la columna de despegarse levemente de sus inmediatas vecinas y realinearse en la posición correcta, favoreciendo la ascensión de la energía de la kundalini y el apropiado fluir del líquido encéfalo raquídeo..
He ilustrado de manera resumida y coloquialmente, como funciona el Sistema Cráneo Sacral y tres de las técnicas de la Terapia CS. Si bien existen decenas de ellas, me detengo por motivos de espacio, tiempo y complejidad del tema.
            Finalizo enunciando que el YOGA, y la Terapia CS  coinciden, coadyuban, se complementan y aportan mutuamente:
                                  En el plano físico, por la ubicación de su principal punto de enfoque, la columna vertebral (además del cráneo y la cara para la TCS).
                                  En el plano emocional como factor desbloqueante  y equilibrante.
                                  En el plano mental como herramienta antiestrés, de equilibrio y relajación.
                                  En brindar salud al organismo: por todo lo anteriormente expuesto y además porque es sabido que el estrés desgasta el sistema inmunitario,
                                  En el plano espiritual, también tienen puntos de coincidencia, como sistemas de autoconocimiento profundo, si bien el alcance del YOGA, por medio de la practica regular de la meditación; la relajación y  sankalpa del yoga nidra y la ejecución diaria de la higiene energética a través de los asanas, conlleva beneficios más progresivos y perdurables, de autorealización hasta la total liberación.

Bibliografía:
                   Manual del Osho Craneo Sacral Balancing Trainning. Poona, India. 1998.
                   Craniosacral Therapy. Doctor John E. Upledger. Seattle. USA.
                   Apuntes de Juan José Villegas. Terapeuta Corporal.
         Chakras, Kundalini y las energías sutiles del ser humano. Hiroshi Motoyama.
         Chakras. Los centros energéticos de transformación. Harish Johari.
                   Yoga Nidra. Swami Satyananda Saraswati.
                   Visualisación Creativa. Shakti Gawain.
                   El Manejo del Estrés. Swami Satyananda Saraswati.
                   The Hindu-Yogui Science of Breath. Yogi Ramacharaca.
                   Manual de Yoga. Swami Satyananda Saraswati.
                   Yoga. El Método Iyengar.
                   Apuntes de YogaKai. Profesorado 2007. José F. Maureira.
 
 
 

YOGA Y TERAPIA CRANEOSACRAL

INTRODUCCION

Según el diccionario Larousse de lengua castellana, textualmente la salud (del latín salus) es “el estado del que no tiene ninguna enfermedad”. “Estado de gracia: la salud del alma”. En el enciclopédico Salvat es “el estado en que el ser orgánico ejerce normalmente todas sus funciones naturales”.
 El terapista CRÁNEO SACRAL (CS) reconoce la salud como un principio activo intrínseco a la vida, como una expresión natural e inteligente de reorganización continua, y la Terapia Cráneo Sacral (TCS) ayuda, da apoyo  y asiste  a dicha inteligencia corpórea  interna a desarrollar su función.
La TCS fue descubierta por osteópatas y desarrollada a partir de la osteopatía, especialidad de la medicina clásica.
En línea con el cuarto principio fundamental de la Osteopatía (osteo: hueso, patos: anomalía), (y a la que más correctamente se debería referir como  OSTEOLOGIA, logos:  estudio o conocimiento de los huesos), que enuncia que la homeostasis o autocuración es la capacidad que tiene el organismo de poder equilibrar sus constantes fisiológicas: tensión arterial, regulación térmica, secreción hormonal, equilibrio postural, defensa inmunitaria, etc; y poder autorrepararse.
El Dr. Andrew Still (1828-1917), médico y cirujano norteamericano, intuyó que en el propio cuerpo del enfermo se encontraban las bases de su sanación. Aplicando principios de anatomía y fisiología, cristalizó que las pautas para el buen funcionamiento de un órgano dependían de manera obligada de las relaciones armónicas que tal órgano posea con las estructuras que lo rodean, y viceversa. Significando que para que un órgano o articulación funcionen normalmente, no debe existir perturbación (o bloqueo) alguno que actúe sobre ellos. Define así, la osteopatía, como una especialidad terapéutica que estimula la capacidad de autosanación del cuerpo.
El Doctor William Garner Sutherland (1873-1954), osteópata norteamericano, y discípulo directo del Dr Still, al final de la década del 1890 observó que los huesos del cráneo poseen una movilidad cíclica, que además está presente en todo el cuerpo, y cuyos movimientos perceptibles por cualquier mano experta, y mesurable con instrumentos científicos sensibles, son una directa expresión de la salud física, mental y emotiva del sistema.
Fue posteriormente en la década del 1970 que el Doctor John Upledger observó el movimiento rítmico del Sistema CS durante una cirugía en la zona cervical. Pese a que ninguno de sus colegas ni textos médicos vigentes lo pudieron explicar, y uniendo sus conocimientos médicos a su sensibilidad táctil, profundizó las investigaciones y en 1982 salió el primer libro de Terapia CS, explicativo del funcionamiento del líquido cerebroespinal dentro de un sistema de membranas contenido en el cráneo y en el conducto de la médula espinal.
A través de la percepción y evaluación de  estos movimientos rítmicos en primer lugar, y con su intervención de la manera requerida, el terapista CS puede facilitar el cambio en las zonas de restricción, donde la fuerza vital tiene mayor dificultad en expresarse. Estas restricciones si no son corregidas pueden dar lugar a disturbios fisiológicos  y energéticos, y posteriormente a enfermedades.
El Sistema CS está constitui
do por las meninges y el líquido cefalorraquídeo que protegen cerebro y médula espinal. Se extiende desde los huesos del cráneo, cara y boca hasta el sacro y cóccis. Cualquier desequilibrio o restricción en el sistema puede causar problemas neurológicos sensoriales y motores, como dolor crónico, trastornos visuales, escoliosis, incoordinación motora, trastornos de aprendizaje, etc.
Considerando que la terminología de este tema es de suma complejidad para quien no posee conocimientos de  osteología cránica detallada, endocrinología, sistema nervioso central y periférico, red arterial y retorno venoso, por mencionar algunos, procedo a explicar de manera simple y coloquial como funciona el Sistema CS:
                                     Existen 6 huesos simples y 8 pares de huesos, o sea un total de 22, que conforman el cráneo y la cara. Están conectados entre sí por medio de suturas de diseños variados.  En medicina es sabido que la anatomía corresponde y gobierna la función (y primer principio de la osteopatía). Es decir, si un brazo eleva un peso de (supongamos) un kg, mil veces por día, durante un período prolongado, los músculos se desarrollarán (hipertrofia muscular) para ejercer dicha función. De la misma forma, cada conexión móvil entre los 22 huesos de la cabeza (suturas) tiene un diseño específico que corresponde al movimiento cíclico que hay entre ellos.  Estos movimientos interóseos son diminutos, cada uno inferior al espesor del canto de una hoja de papel de cuaderno, pero sumados son perceptibles al tacto del terapista experimentado.
                                    El Sistema Nervioso Central (SNC), está compuesto por los dos hemisferios cerebrales, el cerebelo, el tálamo e hipotálamo, los 4 ventrículos  cerebrales, el bulbo raquídeo y la médula oblonga alojados dentro de la cavidad craneana y por la médula espinal que corre al interno del canal espinal de la columna vertebral. Esta revestido en su totalidad por 3 membranas llamadas meninges, que en el cráneo forman la hoz del cerebro y la tienda (o tentorium) del cerebelo. Entre 2 de ellas (la aracnoides y la piamadre) hay un espacio (subaracnóideo) que contiene el Líquido Encéfalo Raquídeo (LER), que protege el Sistema Nervioso Central, aporta nutrientes, mensajes quimicos-hormonales, evacúa toxinas.
                                   O sea que el SNC está rodeado de líquido, con un volumen constante, de 100 a 150 mililitros, en movimiento, lo que conforma un sistema hidráulico semicerrado (se renueva cada 6 o 7 horas, y es producido principalmente en el plexo coróideo del tercer ventrículo cerebral y reabsorbido en el villus aracnóideo ubicado en la sutura sagital).
       El tercer principio de la osteopatía enuncia que toda la anatomía está prevista en función del movimiento. Todas las estructuras anatómicas, densas, blandas o fluídas; se hallan en movimiento coordinado en relación las unas con las otras. Esto implica que si alguna de estas estructuras pierde la capacidad de moverse libremente porque existe una restricción o bloqueo que se lo impide, verá alteradas sus funciones en mayor o menos grado.

                                   Integrando lo anteriormente expuesto, visualicen los huesos del cráneo que se mueven sinergicamente aumentando la capacidad (volumen) dentro del mismo, y aspirando el LER. El cráneo continúa expandiéndose hasta que receptores de presión  le indican que ha llegado a su máximo, entonces comienza a “desinflarse” expulsando el LER fuera de la cavidad craneana, a lo largo del canal de la columna vertebral hasta la cisterna sacra, que a su vez se expande como un “globito de agua“, para recibir el ingreso de todo este líquido que le llega, aquí también hay receptores que le indican su expansión máxima y que es tiempo de empezar a vaciarse al mismo tiempo que el cráneo se expande y como un fuelle aspira el líquido nuevamente hacia la cavidad craneana. El desplazamiento del LER desde la cavidad craneana hasta la cisterna sacra y su regreso a la cavidad craneana forma un ciclo completo, que requiere de 6 a 10 segundos, o sea que hay de 10 a 6 ciclos por minuto: ésta frecuencia establece el RITMO CRANEOSACRAL (RCS).
                                   Cada individuo tiene su ritmo propio, que cambia durante nuestros distintos estados: de reposo,  de sueño, de actividad, de estrés, de lucha, de miedo, de peligro, de huida, de excitación, etc. Incluso se detiene, se reorganiza brevemente y arranca de nuevo con nuevas cualidades autocorregidas.
                                   Nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida. Es el pulso del sistema nervioso, con cualidades propias de frecuencia o ritmo, amplitud  y  fuerza. Es muy difícil de percibir, aún después de meses de entrenamiento y se ubica “mas profundo” de los ritmos respiratorio y cardíaco, que en cierta medida lo ocultan.
                                   En los textos se especifica que el RCS se inicia en el feto, dentro del vientre materno, reactivado con el nacimiento por vía natural del individuo, cuando a su paso por el canal vaginal, cabeza por delante, los dos huesos parietales (que conforman el techo de la cabeza, unidos por la sutura sagital en forma de dedos entrelazados, correspondiente al chakra de la corona) son comprimidos por la estrechez de las paredes del canal vaginal, y descomprimidos sucesivamente al aparecer la cabeza fuera de la vagina........ y nos acompaña hasta el momento de la muerte.
                       Esa compresión y descompresión le da  la orden al sistema craneosacral (y por medio de éste a los sistemas nervioso y endócrino) de que es hora de activarse, de iniciar la vida extrauterina. Es de señalar que las personas nacidas por vía cesárea experimentan ciertas dificultades específicas por carecer de ese primer masaje-mensaje vaginal primordial, que superan por mecanismos de autorregulación poco conocidos hasta el presente, y que pertenecen aún al campo del estudio y  del descubrimiento.
                                    En síntesis, y para facilitar la comprensión, se puede visualizar el ritmo craneo-sacral como una “olita” que viaja al interno de la columna vertebral del cráneo al sacro y del sacro al cráneo, con una amplitud, fuerza y frecuencia mesurables y corregibles por el terapista, por palpación y manipulación en distintas partes del cuerpo y la cabeza.
                         Aún más, la “olita puede estar dificultada en su trayectoria por bloqueos a lo largo de la columna vertebral, y de acuerdo al segmento donde  estos se verifiquen, estarán comprometidos los órganos y glándulas endócrinas que corresponden a dichas regiones anatómicas y energéticas.
       Para la osteopatía el movimiento es vida y sinónimo de salud. De ésta manera, la lesión osteopática se define como la pérdida total o parcial de movimiento entre dos estructuras relacionadas.
       Para que aparezca una lesión osteopática no es necesario que un hueso se fracture, una articulación se disloque, un músculo se desgarre, etc. El umbral de la lesión osteopática se encuentra por debajo del límite de ruptura de los tejidos, y las alteraciones (pérdida de movimiento) que se producen, se califican como funcionales, de desequilibrio, desarmonía o disfunción. Solo es necesario que exista una desalineación en los ejes de posición y movimiento de las estructuras relacionadas, para que se instale una lesión de carácter osteopático.
                                   En éste sentido, cualquier parte del cuerpo que presente una restricción, indica que en ese lugar hay menor aporte sanguíneo (quinto principio de la osteopatía), menor drenaje linfático (uno de los principales puntos de focalisación de las asanas del yoga) y menor vitalidad, consecuentemente propenso a desarrollar algún tipo de trastorno en el presente o en el futuro.
                                   Por ejemplo, una zona vulnerable: entre la última vértebra  lumbar que es más móvil y la primera sacra que es más fija por estar el sacro fuertemente ligado al hueso ilíaco (por medio de los ligamentos sacroilíacos), puede presentar lesiones, inflamación, dolor, restricción de la mobilidad (lesión producida, por ejemplo, al levantar una maceta sin flexionar debidamente las piernas). Entre éstas 2 vértebras (L5-S1) salen nervios que conforman el plexo hipogástrico que inerva en el hombre el colon descendente, sigmoideo, recto, vejiga urinaria, próstata y genitales. El terapista, que palpando desde el cráneo siente un retardo en el paso de la olita a nivel 5ta lumbar-1era sacra puede fundamentadamente sospechar de una disfunción en el  movimiento ascendente de la energía sutil en 1ero, 2do y 3er chakras  y los relativos órganos y glándulas que influencian. En el plano espiritual  corresponden a energía, fe y conocimiento. También seguridad; sexualidad, familia e inmortalidad; autoridad, renombre y fama.  Por lo tanto el terapista cráneosacral estará atento a los cambios somatoemocionales y energéticos que se hayan producido en su paciente, según su diagnóstico del estado del ritmo craneosacral.

DESARROLLO

Las posturas de yoga tienen como foco principal la columna vertebral en el plano físico y la kundalini en el plano sutil. Al interno de la columna vertebral, por el canal espinal, corre la medula espinal envuelta por las 3 meninges y el LER (la olita, la ola o el tsunami según su vitalidad). Y por el medio (y a lo largo) de la sustancia gris de la medula espinal, pasa el canal del epidídimo,  por donde circula el nadi del equilibrio o sushumna. El estado de salud física y energética de cada individuo dependen por consiguiente, de la condición en que ésta (la columna vertebral) se encuentre.
Las asanas de flexión adelante, atrás , lateral y de  torsión de la columna ayudan al Sistema CráneoSacral (SCS) en su normal funcionamiento, sobretodo si destraban segmentos (vértebras), “pegadas” por falta de movilidad adecuada.

El ritmo craneosacral por medio del LER  y las tres meninges recorre de por vida el canal de la Kundalini. Cada vez (cada 6 a 10 segundos) que llega el LER a la cisterna sacra, el hueso sacro  se mueve palpablemente en extensión y flexión, arrastrando el coccígeo fusionado a él y a los músculos del suelo pélvico que en éste último se originan e insertan. La amplitud del ritmo craneosacral y el tono muscular de dichos músculos  están intimamente relacionados. Contracción prolongada, bloqueo o tensión en los músculos del suelo pélvico tenderán a inmobilizar el coxis, por ende el sacro al que está fusionado, y así  limitaran la fuerza y amplitud del ritmo cráneosacral.
El hueso coxígeo (o coxis) está formado por 5 vértebras fusionadas entre sí. En el extremo del mismo se encuentra la ubicación anatómica del 2do chakra, y en él (en el hueso) se inserta el músculo isquiococcígeo. Este músculo se contrae intencionadamente en la práctica de vajroli mudra en los hombres y sahajoli mudra en las mujeres, que tiene gran influencia sobre el nadi vayra que provee de energía vital a los órganos sexuales y muy importante para la sublimación de la energía sexual.
 Los individuos con un SCS sano y normal, tienen un primer y segundo chacras sintonizados, vitales y equilibrados. Los ritmos CS acelerados, denotan hiperactividad, estrés, y si son sostenidos por períodos prolongados, tenderán a agotar la fuente de poder y a originar disfunciones sexuales y de eliminación de toxinas.
El SCS es nadi sushumna por exelencia, y en ellos  esta en juego no solo la vitalidad y el equilibrio, sino también la longevidad del individuo. Un ritmo CS sano y pujante corresponderá a un meridiano energético sushumna fluído y equilibrado.

En este punto del desarrollo de la presente monografía, ahora que se han familiarizado con la manera en que funciona el ritmo CS y por cual motivo es relevante para la nuestra salud física y energética, procedo a introducir un concepto explicativo adicional:

En la intersección anatómica del axis anteroposterior entre el entrecejo y la cresta nucal y el axis lateral entre las 2 sienes, exactamente en el centro de la cabeza y en la base de la caja craneana, se encuentra el hueso ESFENOIDES, que tiene la forma de una mariposa, con sus alas anteriores palpables en las sienes, inmediatamente por debajo de la piel, y muy sensible al tacto.
 Es el director de orquesta de todo el sistema CS.  Unido al hueso occipital por medio de una articulación especializada denominada SINCONDROSIS, que es una especie de pequeña lengüeta cartilaginosa flexible (recordar que la anatomía sigue a la función). Entre los dos tienen un movimiento de extensión y flexión (o expansión), responsable de la disminución o el aumento del volumen de la caja cránica. Las tres meninges y el LER, a través del sistema de fascias o aponeurosis, son los responsables de la propagación de éste movimiento a través de todo el organismo.
Imaginen el esfenoides como un hermoso barco que navega: cuando se hunde la proa en el mar (alas anteriores, palpables en las sienes), se levanta la popa (las alas posteriores, no palpables), y viceversa. Estando en el centro de la cabeza, su movimiento determina el movimiento de todos los demás huesos del cráneo, como la ruedita central del engranaje de un reloj de cuerda. Los dientes de la ruedita central que engrana con los dientes de las otras rueditas anexas, a las que le impone su fuerza y ritmo, son las suturas interóseas. Tienen correspondencia perfecta, como en un sistema de llave y cerradura, y formas distintas según el movimiento específico entre los huesos aledaños. Como anunciado en la introducción, el Doctor William Sutherland en la década del año 1900, observó las suturas y de acuerdo a su morfología dedujo su movimiento.
Para quien todavía tiene dificultad en entender lo que es una sutura: en la próxima ocasión que vean una calavera o un cráneo (en una ilustración, exposición anatómica, en una película del lejano oeste o de  terror, o aún una calavera de caballo, de vaca, perro, etc), son esas líneas que se ven como garabatos en el hueso, la mas notoria siendo la sutura sagital que divide el cráneo en dos mitades, entre los huesos parietales (que son comprimidos en el momento del nacimiento, como ya ha sido explicado).
Sentada cual reina que es, sobre el centro de tan fenomenal embarcación-mariposa (hueso esfenoides), cabalga imperiosa la heroína de nuestra historia, la “madre” de todas las glándulas, la hipófisis o glándula pituitaria, correspondiente al ajna chakra (tercer ojo, 6to chakra o chakra del entrecejo), centro energético del conocimiento, la intuición y la comprensión espiritual.
En la evolución de las distintas especies podemos observar que a medida que los organismos se van haciendo más complejos, para poder subsistir necesitan de una gran integración y regulación de sus distintos procesos y sistemas. Este papel de integración y regulación lo desempeñan el sistema nervioso y el sistema endócrino (ambos del dominio del Sistema y de la Terapia CS).
Cada chakra tiene su glándula endócrina en correspondencia, y sus órganos de influencia.
El 6to chakra tiene como órgano de secreción endócrina a la hipófisis, que a su vez regula no solo el área del 6to chakra, sino que regula las otras glándulas de secreción interna y por medio de ellas todo el organismo, así como el 6to chakra regula todos los chakras inferiores.
La hipófisis, también llamada glándula pituitaria es una sirena anatómica, mitad nerviosa (lóbulo posterior) y mitad glandular (lóbulo anterior), unidos por el lóbulo intermedio. En la primera mitad recibe la información sobre las diversas concentraciones hormonales y mensajes bioquímicos en sangre; y los impulsos nerviosos y emocionales del cuerpo de la mente: el cerebro, por intermedio del hipotálamo.  Respondiendo a éstos estímulos, por medio de los tres lóbulos, secreta las hormonas necesarias para regular todo el organismo.
El lóbulo anterior secreta:
   La somatotrofina, hormona anabólica que estimula el crecimiento del organismo, por medio de su acción en el metabolismo de las proteínas, hidratos de carbono (es hiperglucemiante: estimula la gluconeogénesis y la absorción intestinal de glucosa. El aumento de su secreción lleva a estados diabéticos de extrema gravedad), y grasas. En el metabolismo hidroeléctrolítico, retiene agua, calcio (Ca), fósforo (P), potasio (K) y nitrógeno (N).
Las tres gonadotrofinas que regulan el ciclo menstrual, el libido y protectoras del embarazo, estimuladoras de la secreción láctea (prolactina), de la espermatogénesis y secreción de andrógenos. Estimulan la secreción y trofismo de las vesículas seminales y la próstata.
La Tirotrofina u hormona estimulante de la glándula tiroides que a su vez regula todo el metabolismo del organismo.
La adrenocorticotrofina, u hormona estimulante de las glándulas suprarrenales, que a su vez regulan el equilibrio hidrosalino, de minerales en sangre.
La porción nerviosa de la hipófisis (el lóbulo posterior) secreta hormonas que bajan desde el hipotálamo: la pitresina y la ocitocina, que actúan sobre el riñón permitiendo la reabsorción de agua, en la eyección de la leche por la glándula mamaria, aumentando la presión arterial por vasoconstricción, produciendo el aumento de la frecuencia respiratoria, estimulando el músculo liso, provocando la contracción uterina en el momento del parto, aumentando el nivel de glucosa en sangre, etc.
 La hipófisis se encuentra alojada en la silla turca del esfenoides, una pequeña concavidad en el hueso amoldada a su cuerpo, recubierta por una formación de las meninges llamada diafragma hipofisiario, a través del cual pasa el tallo hipofisiario que une la glándula con el hipotálamo, responsable de nuestros mecanismos de supervivencia. Como expresado en la introducción, dichas meninges conforman el modelo hidrostático del sistema CS.
Por ejemplo: llegamos a un lugar desconocido y nos ataca sorpresivamente un perro (helas atado). Ante la amenaza inminente, las señales llegan al sistema nervioso central (por vía ocular, auditiva, etc). El hipotálamo responde (a través del haz Hipotálamo-hipofisiario) en segundos nos aumenta la frecuencia cardíaca, nos sube la presión sanguínea y hasta nos invade una ola de calor: es la hipófisis que mandó señales hormonales a las glándulas suprarrenales para que secreten adrenalina, al páncreas su insulina, cesen las funciones digestivas, todo listo para la pelea o la huida. El sistema CS, el sistema nervioso central, la kundalini y sus centros energéticos y hormonales, el metabolismo y todo el organismo se suman y complementan en la función prioritaria: la supervivencia.
Otro factor a considerar en este caso es la emoción (e: energía, moción: en movimiento, por ende emoción: energía en movimiento), en nuestro ejemplo el miedo, que provoca taquicardia, respiración rápida, jadeante, superficial. Practicando  swara yoga, la ciencia de la respiración, especificamente nadi shodhan pranayama, en el entrecejo el individuo reequilibra el proceso.
Con éste burdo ejemplo del ladrido sorpresivo  y próximo de un perro se puede apreciar , como en el 6to chacra se encuentran los mecanismos nerviosos (sistema nervioso central e hipotálamo), craneosacrales, hormonales, energéticos y emocionales al origen de la percepción y la respuesta al estrés (la amenaza de nuestro caso) y la capacidad de reequilibrarlos por medio del Nadi Sodhana Pranayama, Brahmari Pranayama, visualización positiva y Sankalpa del Yoga Nidra y Meditación.

El rey del Sistema CS, el esfenoides y su reina, la hipófisis tienen su “oficina” en la convergencia de los nadis, ida, píngala y shushuma: Ajna chacra.
Concomitantemente en el hipotálamo, ajna chakra, (también llamado cerebro primitivo, o cerebro reptiliano, pues ya lo poseían los dinosaurios hace millones de años, y es común al hombre y a la lagartija, pasando por todos los mamíferos) se entrecruzan impulsos nerviosos de los dos hemisferios cerebrales: el derecho que rige la parte izquierda del cuerpo humano, sensitivo, intuitivo, femenino, ying y el izquierdo que rige la parte derecha del cuerpo humano, racional, de fuerza, masculino, yang.
Además, pegado a la hipófisis por delante (anterior) se encuentra el quiasma óptico, donde también de entrecruzan los haces aferentes (hacia el cerebro) de los nervios ópticos (uno de cada ojo).

En ésta segunda parte del desarrollo, procedo a explicar algunas de las herramientas que posee el terapista CS, para conocer el estado de su paciente: salud, estrés, si se encuentra acelerado, deprimido, bloqueado, etc.
La técnica por excelencia (si bien hay muchas más) para evaluar las cualidades del SCS es con el paciente sobre una mesa o camilla  lo suficientemente larga y ancha para que se relaje en perfecto shavasana, bien alineada la columna, los pies abiertos, manos supinas.
 El terapista sentado en un taburete de pianista, regula al milímetro la altura del mismo, para que sus antebrazos y muñecas apoyen a los costados de la cabeza del paciente. Sin respaldo, adopta la posición sentada perfecta, ya que deberá mantenerla inmóvil por aproximadamente 15 minutos. La cabeza erguida para no respirar (apana) sobre el paciente, la columna estirada y sin apoyo, cadera levemente flexionada hacia delante, pies hacia atrás con las plantas hacia arriba, (visualicen la postura yóguica de diamante sentado, sobre un taburete).  Se conecta a las sienes (alas anteriores del esfenoides) con el dedo del equilibrio, el pulgar del respectivo lado. Con el otro dedo del equilibrio, el medio o mayor se conecta con el occipital. Sigue los movimientos de flexión y extensión entre estos 2 huesos que marcan el ritmo CS, con una presión leve, menor al peso de una moneda argentina de 25 centavos.
 Luz tenue, ropa holgada, sin ruidos, sin interferencias externas. Ojos cerrados. En estado meditativo, de alerta relajada,  el terapista  presencia, testimonia y acompaña los movimientos del esfenoides-embarcación-mariposa, asiento de la hipófisis.
 Luego de “fundirse” con el ritmo del paciente por varios ciclos, evalúa si hay lesiones de hiperextensión, hiperflexión, laterales o torsiones, de frecuencia, o si hay un segmento por donde no circula fácilmente la “olita”(un bloqueo), efectúa las correcciones necesarias (sería demasiado extenso explicar detalladamente como).
En principio, el contacto leve y preciso del terapeuta induce el potencial hidráulico inherente del Sistema CS a mejorar su medio interno y su propia habilidad de autocorrección.
 Si no encuentra anomalías acompaña el ritmo promoviendo la “gimnasia” del sistema, un poquito mas de amplitud, de fuerza, también llamado en jergo “el masaje cerebral” o si me es consentido establecer un paralelismo, el asana craneosacral.
Un eventual observador vería 2 personas ralajadas, inmóviles, pacíficas y armoniosas en estado meditativo.( Una sentada, la otra acostada). Para el terapista ciertamente lo es (una meditación).
 El paciente entra en: alfa (tipo de ondas que representan la actividad cerebral lenta), estado de relajación conciente, conciencia yóguica o sueño lúcido, con los ojos cerrados dando señales de movimiento ocular rápido (REM),  fase del sueño visual, donde la corteza prefrontal lateral del cerebro, que participa en el razonamiento lógico y la memoria funcional, se vuelve mas inactivo. Mientras que otras áreas del cerebro como los centros visual y emocional se vuelven más activos.
Integrando lo expuesto en el párrafo anterior, (y el yoga con la terapia CS), en futuras sesiones le presentaré al paciente la opción de enunciar su sankalpa, propósito positivo e intensión de sanación, y de visualizarlo, ya que el terapista CS, facilita la sanación, aporta las herramientas y un punto de apoyo necesario para que ésta tenga lugar, pero en definitiva es solo el paciente (su organismo) el que debe desearlo y lograrlo. Suyo es el mérito y suyo el beneficio.
Durante la sesión, el paciente pasa de un estado de hiperactividad cerebral (sobretodo si es la primera vez), de ansiedad, un poco de desconfianza (pone su cabeza en las manos de un semidesconocido), y de curiosidad  (del “que me están haciendo”), a un estado alfa y finalmente se duerme, con sueño yóguico, (o hasta en ocasiones en sueño profundo). Se despierta tan pacíficamente que pasan instantes antes de que se pueda integrar a la actividad cotidiana, similarmente a cuanto nos sucede después del yoga nidra, al finalizar la práctica de hatha yoga.
La duración de la sesión es entre hora y hora y media. Una serie de sesiones es recomendada.
La Terapia CS reestablece la libertad de movimiento del SCS y apoya sus habilidades de autocuración.
Equilibra el sistema nervioso autónomo, revitaliza los órganos, fortalece el sistema inmunitario y el sistema endócrino (en amplia coincidencia con la practica de yoga).
 Balancea los hemisferios cerebrales derecho e izquierdo. Relaja el cuerpo y la mente. Otorga una conciencia profunda del cuerpo y de uno mismo. Se experimenta durante la sesión, como un viaje al interno de sí mismo.
Es (COMO EL YOGA) medicación antiestrés. Mejora los sentidos. Baja la fiebre, apoya trabajos de parto. Es efectivo en el tratamiento de niños hiperactivos y con discapacidades de aprendizaje. Trabaja con el inconciente, heridas emocionales, bloqueos energéticos por trauma, accidentes, postcirugía y vidas pasadas. Insomnio y disturbios del sueño. Problemas oculares. Trauma de nacimiento.
 

El líqido encefaloraquídeo (o fluído cerebroespinal) ha sido analizado detalladamente por el método científico en áreas de la medicina clásica  donde es considerado una de las sustancias más puras de nuestro cuerpo, su extracción para análisis, en mínimas cantidades se realiza por punción epidural.
 En el área de la resonancia, vibra al más alto nivel, y se considera que actúa como conductor de ultrasonido y energías luminosas, actuando así de antena a la energía vital universal. Es producido y reabsorbido, por el organismo.  Si bien no figura en los textos, pues no hay datos comprobados a través del método científico, se puede llegar a presumir que es conductor de las energías sutiles a lo largo de la kundalini y que no en vano la posición del tubo dural  (las tres meninges, el LER, la médula espinal, el canal del epidídimo, y el nadi del equilibrio shushumna) y la kundalini, a grosso modo coinciden.

 Segunda Técnica: Stillpoint.
 El Sistema CS  cuando lo considera necesario entra en STILLPOINT (punto de silencio, de calma, de inmovilidad, o en jergo automobilístico “punto muerto”, muy ilustrativo, pues el motor sigue en marcha pero no hay movimiento) y cesa  la producción de LER (LIQ. ENCÉFALO RAQUÍDEO) o es significativamente reducida, mientras el organismo toma la oportunidad para autocurarse.
Su producción (en los 4 ventrículos cerebrales por el plexo coroides) y reabsorción (en el villae arachnoideo de la sutura sagital) crea un sistema de flujo y reflujo necesarios para los movimientos del esfenoides  y demás huesos craneanos.
Meditación y stillpoints están profundamente interconectados. En meditación los stillpoints ocurren espontáneamente.
 El terapista puede, y de hecho durante la sesión induce el stillpoint, para que el sistema se “apague”, se autorregule, y cuando se encienda nuevamente mejore su cualidad, arranque con mas eficiencia.  Como paralelismo se podría decir que el Chip ha sido corregido y autorreprogramado. La inducción está contraindicada en casos de fractura de cráneo, hemorragias intracraneanas y aneurismas. El terapista experimentado puede autoinducirse.

Para finalizar, describo brevemente la tercera técnica:
          Liberación de  las restricciones transversales del cuerpo humano:
                         El segundo principio de la osteopatía se refiere a la unidad o globalidad del cuerpo humano. Este se encuentra interconectado por una red de membranas denominadas FASCIAS (o aponeurosis).
                                   Formadas por tejido conectivo, constituyen una continuidad ininterrumpida que va de la cabeza a los pies, pero también del exterior al interior (desde la piel al esqueleto). Presente en todos los niveles del cuerpo humano, ésta continuidad de fascias, las convierte en una única fascia, o unidad funcional.
                                  Una especie de envoltorio o bolso, con múltiples subdivisiones o bolsillos que envuelven cada articulación, músculo, órgano, glándula, nervio, vaso sanguíneo, etc, y que además modela, trasmite flujos de información y equilibra tensiones.
                                  Cualquier perturbación funcional o mecánica que ocurra en un punto del organismo se transmite al resto del cuerpo (continuidad de la fascia), obligando a éste a producir compensaciones (funcionales o mecánicas) que en última instancia se transforman en nuevas perturbaciones, alterando silenciosa o dolorosamente la salud del individuo.
                       Siendo los planos de aponeurosis o fascias predominantemente longitudinales  con movimientos de deslizamiento, estos pueden estar bloqueados  en dicha dirección por restricciones transversales; a saber:
                       1) Entre el occipital y el atlas, (entre el 5to y 6to chakras), corresponde por ejemplo a la dificultad verbal de expresar el conocimiento, la intuición. Las posturas de la vela, y arado 1 2 y 3, ayudan la terapia CS, en disolver esta restricción.
                       2) En el hueso hyoideo, parte anterior del cuello y puente óseo entre la cabeza y el pecho, correspondiente en el plano emocional a un desequilibrio de expresión verbal (5to chacra),
                       3)En la ensenada toráxica, donde en el tórax desemboca el cuello, que contiene: la tráquea del aparato respiratorio, el esófago del aparato digestivo, el retorno venoso y ganglios linfáticos provenientes de la irrigación sanguínea de la cabeza, las vértebras cervicales, tubo dural y todo su contenido. Es una zona muy congestionada anatómicamente. El cuello es similar a un río que desemboca en el mar, el tórax, de ahí el nombre de ensenada. Esta restricción corresponde a la comunicación entre 4to y 5to chakras, o sea los sentimientos y la expresión de los mismos.
                      4)En el diafragma respiratorio, verdadera barrera anatómica (entre 3ero y 4to chakras, y entre cavidad abdominal y toráxica), es la conexión entre los chakras inferiores y los superiores. La capacidad de asimilación e integración de nuestras experiencias positivas y nuestros sentimientos, y la capacidad de eliminar nuestras experiencias negativas.
                      5)En el diafragma pélvico o suelo pélvico (moolhadara chacra), nuestro centro de poder, voluntad y fuerza.
 Dichas restricciones el terapista libera con maniobras localizadas de “enganche “ con la yema de los dedos sobre la piel del paciente en la zona del bloqueo y movilización de la fascia. Con ligera tracción en la dirección apropiada por un largo intervalo, donde se percibe que van cediendo primero las tensiones superficiales, pasando gradualmente, a medida que se enganchan, los niveles más profundos, hasta el desbloqueo total de la restricción.
La fascia recubre todos los músculos y les da la capacidad de deslizarse sobre y alrededor de músculos adyacentes y no solo los lubrica sino que les aporta nutrientes y provee la estructura para sus abundantes inervaciones.
” Por su fracaso en cumplir su función, nos encogemos, hinchamos y morimos” textualmente tomado de la definición de fascia hecha por uno de los pioneros de la Terapia CS, el Doctor A Still.
Para visualizar lo que es el sistema de fascias, imagínense una media de seda femenina, que recubre el cuerpo de la cabeza a los pies. Cuando tiramos de la  media a la altura de la cadera, o del muslo, hacia arriba, es probable que el tirón se sienta  en la pantorrilla y si movemos un poco el tobillo, llegará hasta la punta del pié. De hecho cuando las mujeres se ponen medias de seda efectúan maniobras similares a esta. Pues, realmente existe, esta “media de seda”, que no solo nos cubre subcutáneamente, sino también en el interior del cuerpo separando sus elementos anatómicos. Músculos entre ellos, o entre sus distintos haces musculares, órganos y cavidades entre ellas, recubre ligamentos, tendones y hasta las meninges de las cuales ya se ha escrito en párrafos anteriores.
 De ésta manera el terapista también tiene acceso a zonas internas del cuerpo, por medio del sistema de fascias, “tirando” o traccionando de ellas en lugares específicos.
 La tracción debe ser leve, constante, por período prolongado y en la dirección correcta, y de ésta forma, primero cede (se relaja) la fascia inmediatamente próxima, que a su vez tracciona, la inmediatamente adyacente a ella y más profunda, ésta a su vez lo hace sobre una tercera capa aún más profunda, y así con persistencia y conocimientos anatómicos el terapista tiene acceso a los niveles más difíciles y menos accesibles del cuerpo humano por mediación del sistema de fascias.
La técnica de terapia craneosacral de disolución de las restricciones transversales del cuerpo humano, por medio de tracción sobre el sistema de fascias es importante desde el enfoque yóguico, pues remueve obstáculos en el fluir de las energías sutiles de los nadis y la kundalini, armoniza la conexión de los chakras entre sí y libera al paciente de bloqueos emocionales con localización somática.

CONCLUSION

              Las asanas invertidas complementan positivamente el SCS, por su aporte de sangre oxigenada a la cabeza y los elementos del sistema nervioso que contiene, como sirsasana combinada con sarvangasana para despegar en lo posible los cóndilos del occipital, del atlas y éste del axis. Tambien halasana, que crea espacio entre las vertebras cervicales.
 Ya que el hueso occipital, junto con el rey esfenoides son el centro del mecanismo que marca el ritmo CS, el primero debe estar móbil, “apoyado” sobre el atlas (la arandela) y a través de ella pivotando sobre el axis, y no  encolado a ellas.
Las asanas de torsión con palanca, como  por ejemplo torsión sentados dan la oportunidad a las vértebras de la columna de despegarse levemente de sus inmediatas vecinas y realinearse en la posición correcta, favoreciendo la ascensión de la energía de la kundalini y el apropiado fluir del líquido encéfalo raquídeo..
He ilustrado de manera resumida y coloquialmente, como funciona el Sistema Cráneo Sacral y tres de las técnicas de la Terapia CS. Si bien existen decenas de ellas, me detengo por motivos de espacio, tiempo y complejidad del tema.
            Finalizo enunciando que el YOGA, y la Terapia CS  coinciden, coadyuban, se complementan y aportan mutuamente:
                                  En el plano físico, por la ubicación de su principal punto de enfoque, la columna vertebral (además del cráneo y la cara para la TCS).
                                  En el plano emocional como factor desbloqueante  y equilibrante.
                                  En el plano mental como herramienta antiestrés, de equilibrio y relajación.
                                  En brindar salud al organismo: por todo lo anteriormente expuesto y además porque es sabido que el estrés desgasta el sistema inmunitario,
                                  En el plano espiritual, también tienen puntos de coincidencia, como sistemas de autoconocimiento profundo, si bien el alcance del YOGA, por medio de la practica regular de la meditación; la relajación y  sankalpa del yoga nidra y la ejecución diaria de la higiene energética a través de los asanas, conlleva beneficios más progresivos y perdurables, de autorealización hasta la total liberación.

Bibliografía:
                   Manual del Osho Craneo Sacral Balancing Trainning. Poona, India. 1998.
                   Craniosacral Therapy. Doctor John E. Upledger. Seattle. USA.
                   Apuntes de Juan José Villegas. Terapeuta Corporal.
         Chakras, Kundalini y las energías sutiles del ser humano. Hiroshi Motoyama.
         Chakras. Los centros energéticos de transformación. Harish Johari.
                   Yoga Nidra. Swami Satyananda Saraswati.
                   Visualisación Creativa. Shakti Gawain.
                   El Manejo del Estrés. Swami Satyananda Saraswati.
                   The Hindu-Yogui Science of Breath. Yogi Ramacharaca.
                   Manual de Yoga. Swami Satyananda Saraswati.
                   Yoga. El Método Iyengar.
                   Apuntes de YogaKai. Profesorado 2007. José F. Maureira.

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