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Yoga y Astrología:
por Claudia Shijman
El punto de encuentro entre ambas disciplinas es el profundo autoconocimiento que ambas producen en las personas que a ellas se acercan.
El conocimiento de la Astrología y en especial de la propia carta natal le permite, a cada persona, realizar un profundo estudio sobre sí misma, sobre las energías que tiene a su disposición y como aprovecharlas mejor, y también acerca de cómo manejar aquellas energías que no están tan a su disposición pero que pueden volverse sus aliadas si se comprende el aprendizaje que surgen de los obstáculos a los que se debe enfrentar en esta encarnación para avanzar en su desarrollo evolutivo.
Uno de los objetivos del trabajo Yóguico es el de despertar la "Kundalini" o la energía que aún se encuentra dormida en nuestro interior, asimismo el trabajo de conocimiento de la propia carta natal también apunta a despertar, mediante el conocimiento y la conciencia todo nuestro potencial interno para aprovecharlo al máximo y establecer un acuerdo con nuestra existencia y nuestra realidad. Y digo "establecer un acuerdo" para dejar de sentirnos frustrados o víctimas por no poder acceder a otras realidades que evidentemente no son para nosotros o no corresponden con lo que debe ser nuestra experiencia actual.
Un manzano "sabe" que está hecho para dar manzanas. Y lo sabe sin necesidad de luchas ni esfuerzos; es simplemente una expresión de su naturaleza interior.
Como el manzano, cada ser humano sabe, en algún nivel profundo, qué es lo que se supone que ha de ser. Por lo cual, siguiendo el mismo ejemplo, sería tan ridículo que el manzano quisiera dar peras o naranjas, como el hecho de que una persona quiera ser algo que no es y que interiormente sabe que no podrá ser. Así, al obtener este conocimiento profundo, se ahorrarían muchos sentimientos de insatisfacción, enojo y desdicha.
Pero, a diferencia del manzano, nosotros hemos perdido el contacto con nuestro autoconocimiento. Por lo tanto, vivimos desconectados de nuestra propia naturaleza y de la totalidad de la vida. Volviendo a los ejemplos de la naturaleza: un capullo de rosa, al abrirse, es una rosa y de una bellota sale un roble…¿Es irrazonable suponer que los seres humanos compartimos esta cualidad con el resto de la creación, y que también nosotros nos desplegamos de acuerdo con un plan interno?.
La idea de que cada uno de nosotros tiene un conjunto peculiar de potencialidades ávidas de realizarse es muy antigua. San Agustín escribía que "Dentro de mí hay uno que es más yo mismo que yo mismo". Aristóteles usó la palabra "entelequia" para referirse a la evolución y al florecimiento pleno de algo que originariamente se hallaba en estado potencial. Al mismo tiempo que de "entelequia", Aristóteles hablaba también de "esencia", entendiendo por tal aquellas cualidades que uno no podría perder sin dejar de ser uno mismo. De manera similar, la filosofía oriental se vale del término "dharma" para mencionar la identidad intrínseca y la pauta vital latente que, desde el nacimiento están presentes en todos nosotros. El "dharma" de un moscardón es zumbar, el de un león rugir, el de un artista crear. Cada una de estas pautas tiene su propia clase de verdad y de dignidad.
La psicología moderna asigna muchos nombres diferentes a la búsqueda perenne "de ser aquello que verdaderamente se es"; el proceso de individuación, la autorrealización, el desarrollo de sí, etc. Sea cual fuere la etiqueta que se le ponga, el significado subyacente está claro: Todos tenemos ciertas potencialidades y capacidades intrínsecas. Y lo que es más, en algún profundo rincón de nosotros mismos hay un conocimiento primordial o una percepción preconciente de nuestra verdadera naturaleza, de nuestro destino, de nuestras capacidades y de nuestra "vocación" en la vida. No sólo tenemos una senda determinada para seguir, sino que, en algún nivel instintivo, sabemos cual es.
Nuestra satisfacción, nuestra felicidad y nuestro bienestar dependen de que descubramos esta pauta o diseño y cooperemos con su realización. El filósofo danés Kierkegaard observó que la forma más común de la desesperación es la que se genera en la decisión de ser alguien diferente de uno mismo, en cuanto no podemos ser quienes realmente somos. El psicólogo Rollo May escribió: "Cuando la persona niega sus potencialidades y no logra cumplirlas, su sentimiento es de culpa".
Entonces: ¿Cómo podemos conectarnos con esa parte de nosotros que sabe lo que podríamos hacer?. ¿Hay algún mapa que pueda guiarnos en el viaje de regreso a nosotros mismos?.
La carta natal astrológica es un mapa de esta naturaleza.
El conocimiento de la carta natal nos permite percibir que cosas estaríamos haciendo naturalmente, si no nos hubiéramos visto frustrados por la familia, la sociedad y, lo que es quizá más decisivo, por las ambivalencias de nuestra propia naturaleza.
Por eso, personalmente, cada vez que interpreto una carta natal, suelo decirle a la persona que no voy a decirle nada que ella ya no sepa, son solo verdades que se encuentran adormecidas o anestesiadas porque nos hemos vuelto profundamente civilizados y a la vez desconectados de nosotros mismos.
Por eso, la carta natal, es la mejor guía que tenemos para el viaje de regreso a nuestro interior, claro está que, la astrología no puede tomar decisiones por nadie, como un mapa de rutas tampoco puede, por su propia voluntad, decidir si vamos a seguir o no determinado camino.
Lo importante, en primer lugar es tomar conocimiento y ser conciente de este mapa, pero luego…la decisión de actuar conforme a él es solamente nuestra. La carta no puede hacerlo por nosotros.
Como dice un proverbio japonés: "Saber y no actuar es no saber nada".
Quisiera, para ilustrar, compartir este breve y antiguo relato judío:
"Susya, el rabí jasídico, dijo poco antes de su muerte: "Cuando llegue al cielo, no me preguntarán por qué no fui Moisés. Me preguntarán, en cambio, por que no fui Susya. Me preguntarán por que no fui lo que solamente yo podía ser".
De esto se trata: De ser solamente y en su máximo expresión lo que uno es capaz de ser.
La carta natal es una imagen del cielo tal como se aparecía en el momento y en el lugar en que nacimos.
Esta imagen celestial se simboliza por medio de un dibujo circular llamado "Mandala".
La utilización de "mandalas" es otro punto en común con el Yoga. En ambos casos se utilizan como objetos de estudio y contemplación.
Acerca del concepto del "Mandala" y como es tan vasto y fascinante su estudio, por lo pronto me limitaré a decir que se trata de un "círculo mágico" ó "círculo perfecto" que simboliza la totalidad. Pero, he realizado un estudio mucho más profundo acerca de su significado que adjunto en un archivo aparte que lleva el título: "El Mandala" donde podrán encontrar mucho más información acerca del mismo.
En toda carta natal o carta astral, es lo mismo, o sea: en todo mandala astrológico se estudian cuatro grandes temas para proceder a su interpretación: los signos, los planetas, las casas y los aspectos.
Los planetas representan tendencias o impulsos psicológicos y al igual que los verbos describen acciones, por ejemplo: Marte: afirma, Venus: armoniza, Júpiter: expande, Saturno: restringe, etc.
Los signos le dan color a estas acciones en forma de adjetivos, por ejemplo: Libra: equitativamente, Tauro: dulcemente, Acuario: sorpresivamente, etc.
Las casas muestran en que ámbitos específicos de la vida cotidiana ocurre todo esto, o en que campos de la experiencia, por ejemplo en su lugar de trabajo, en sus relaciones de pareja, en relación a sus amigos, etc.
Por último los aspectos son las relaciones intrínsecas que se dan entre los planetas entre sí y entre los planetas y las casas, es decir como están estas energías entre sí, más o menos facilitadas.
En cuanto a la interpretación propiamente dicha y al estudio mismo se debe tomar una postura bastante taoísta en cuanto a ver la totalidad y ambas partes opuestas como parte del todo. Ningún planeta ni ningún signo es absolutamente "bueno" ni absolutamente "malo", todos tienen ambos componentes y de acuerdo a su ubicación, los aspectos que recibe y quien lo disponga actuará mas de una manera que de otra pudiendo ésta tendencia también sufrir modificaciones y ser afectada por nuestra voluntad.
La astrología no es una "Mancia", no es adivinatoria, si bien se pueden realizar predicciones para el futuro, su misión, como lo describí en un principio es la de otorgar un conocimiento profundo de la persona que a ella se acerca.
Por otro lado, aunque no esté reconocida como "ciencia" aún, espero que en poco tiempo más obtenga este privilegio que sí comparte su hermana melliza: la astronomía.
La astrología comienza con el primer hombre que se pone a observar el cielo y comienza poco a poco a relacionar lo que aparece en la atmósfera celeste con lo que ocurre en su vida cotidiana, al comienzo parece como una "astroidolatría" en donde el Sol, la Luna y otros planetas visibles desde la Tierra eran considerados como Dioses.
Luego comienza la relación entre los planetas con otros sucesos como las siembras, cosechas y demás tareas que el hombre primitivo realizaba conforme a estas apariciones y aprovechándose de los momentos más aptos, según su experiencia. Así surgen las primeras anotaciones que dieron lugar al surgimiento de la astronomía de la cual aún hoy la astrología toma sus datos para realizar las cartas natales.
Algunos breves datos para contar con algunas herramientas generales de conocimiento:
En Astrología se maneja la teoría de los 4 Elementos: Fuego, Tierra, Aire y Agua.
A su vez a cada elemento tiene un nivel evolutivo propio existiendo por ejemplo:
Un Fuego bajo
Un Fuego intermedio
Un Fuego superior
Y así con cada uno de los elementos.
A continuación enunciaré los doce signos y su correspondencia de elemento en su nivel de evolución para que cada uno pueda ir pensando sus relaciones personales y sacando sus propias conclusiones.
Signos de Fuego:
Aries: Fuego bajo
Leo: Fuego medio.
Sagitario: Fuego superior
Signos de Tierra:
Tauro: Tierra bajo
Virgo: Tierra medio
Capricornio: Tierra superior
Signos de Aire:
Géminis: Aire bajo
Libra: Aire medio
Acuario: Aire superior
Signos de Agua:
Cáncer: Agua bajo
Escorpio: Agua medio
Piscis: Agua superior
Este es sólo uno de los tantos ejercicios que se pueden implementar para el autoconocimiento propio y para el conocimiento de los otros y de nuestras relaciones con el entorno con el fin de crear, además de para nuestra propia vida, un propósito más altruista:
EL DE UN MUNDO MEJOR
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